Nuestra solidaridad con el magisterio

El magisterio fiscal del Ecuador es víctima de una lacerante burla de parte de Moreno y Creo, que en plena campaña electoral aprobaron una reforma a la Ley de Educación Pluricultural con la que se elevaba la remuneración de los profesores, incrementando en por lo menos 200 dólares mensuales la que venían percibiendo. La ley entró en vigencia, pero en ese aspecto nunca se cumplió. Y una vez que los ingenuos dieron el voto por Lasso para presidente, el gobierno retrocede y tramita una suspensión de la vigencia de la ley por parte de la Corte Constitucional, en la cual además se gestiona que se declare inconstitucional el incremento salarial.

Posteriormente aparece la UNE con cara larga, tratando de montar el justo reclamo de los maestros, con algunos docentes que se están sacrificando mediante una huelga de hambre, que ya lleva dos semanas de duración, sin que conmueva ni al gobierno ni a la opinión pública.

Lasso carece absolutamente de la sensibilidad para comprender el sentir de los docentes. Instruyó a su bloque de legisladores para que votaran a favor de la reforma legal, pero sin tener intención alguna de hacerla cumplir; la burla era evidente y ahora está riéndose de los educadores, especialmente de los dirigentes de la UNE.

Muchos ciudadanos de izquierda se han negado a expresar solidaridad con la lucha actual del magisterio porque están heridos por la entrega incondicional a la extrema derecha de parte de quienes hoy asoman a la cabeza del reclamo.

Es cierto que los conocidos dirigentes del exMPD han apoyado por todos los medios la reimplantación del neoliberalismo en el Ecuador, por lo que merecen la más enérgica condena de los sectores progresistas, pero en el presente caso no mantienen esa nefasta línea política, sino que han asumido una postura opuesta al neoliberalismo de Lasso y no son solo sus intereses los que están en juego, sino los de todo el magisterio, e indirectamente, los de todos los trabajadores, si nos percatamos del destino que los maestros darán a su incremento salarial.

El reclamo magisterial es indiscutiblemente justo desde el punto de vista económico y los revolucionarios tenemos que apoyar los reclamos justos. Además, tiene una trascendente significación política, pues en el desenlace quedará un gran derrotado: Lasso o el magisterio.