Loja como potencia cultural

Potencia es una fórmula filosófica aristotélica que afirma la capacidad de ser. Propongo entonces, “Loja como potencia cultural”, con la intención de apuntar a la ciudad, como el blanco perfecto de lo artístico, por la profundidad del alma lojana en la cultura.

Desde luego, no es propia la idea, invoco entonces al maestro Manuel Benjamín Carrión, que en 1942 ya lo propuso, y al escritor Felix Paladines Paladines, que en su libro “Historia de la cultura lojana”, analiza tal propuesta, como punto sobresaliente, evocando “Nuestra vocación como pueblo”.

Desde mi reflexión, Loja, en sí tiene un sonido especial, que urde reflejos de sol en su nombre, y que su espiritualidad es infinita, y sus manifestaciones de arte han abierto ventanales, que atraen a propios y extraños, porque en sus esquinas, sea en la casa pequeña, o en la gran mansión, hay una inmensa cercanía con la gente inteligente e inspirada.

Desde entonces, cuántos hombres, inscribieron a mano, el sentir de su corazón en versos, y otros, musicalizaban. Así, Loja tiene los más hermosos pasillos de autoría de Salvador Bustamante Celi y Segundo Cueva Celi, que son expresión musical sin límite, porque han trascendido su época, y así, hasta el ícono lojano contemporáneo Edgar Palacios.

Por todo aquello, sea antes, con sus músicos y compositores, sea ahora, con sus poetas, escritores, e intérpretes; Loja es centro de convergencia artística y emblema de las artes. Justamente, en noviembre lo festejamos con el Festival de Artes Vivas, evento propicio, para respirar, revivir y reanimar esa cultura lojana.

Haciendo honor, a lo aprendido, con la influencia de Cristóbal Ojeda Dávila, que llegó a esta ciudad en el año 1928, apoyando la realización de pasillos tan apreciados como: Alma lojana, Alejándose, Soñando en tus miradas, Ojos negros, letras que latieron y laten en los corazones lojanos.

Voces del Grupo musical Pueblo Nuevo, así como la Orquesta Sinfónica, o las decenas de músicos, emanadas del Conservatorio Salvador Bustamante Celi, y compositores de música sinfónica como: Ricardo Monteros Tello, Patricio Jaramillo, Diego Luzuriaga, Julio Bueno, Juán Castro, Lenín Palacios, Rubén Alvarado, y otros virtuosos maestros lojanos, dan evidencia suficiente de lo cultural.

Otros nombres como el de Isidro Ayora, Miguel Riofrío, Manuel E. Rengel, Benjamín Carrión Mora, Alejandro Carrión Aguirre, Carlos Carrión Figueroa, Stalin Alvear, Luís Salvador Jaramillo, Lenín Paladines Paredes, Paulina Soto, y más escritores, a través de la narrativa han inscrito la insignia de potencia. La poesía, la oratoria, el teatro y otros géneros tienen sus protagonistas, que han potenciado a Loja como artística y cultural