Si se calla el cantor, calla la vida, porque la vida, la vida misma es todo un canto

Rafel Riofrío

Durante la formación docente, un concepto básico fue que la didáctica es la disciplina que se enfoca a orientar al docente en el proceso de enseñanza y, una de las recomendaciones recurrentes que se hacían para que surja el aprendizaje era acerca de la importancia y necesidad de aprender a guardar silencio y escuchar activamente para lograr alcanzar un adecuado desarrollo cognitivo. Pero que paradójico y nefasto resulta cuando la sociedad y en especial ciertos docentes, lo hayan asimilado como sinónimos de callar, quizá por temor o por simple conformismo.

Los gobiernos a lo largo de nuestra historia, han acudido a amordazar las protestas sociales. Rafael Correa disfrazado de izquierdista, criminalizó y judicializó la protesta social, con el propósito de castigar el descontento popular y la protesta pública de los sectores de la izquierda, del movimiento indígena, de trabajadores, del magisterio, de estudiantes, entre otros. Ejemplos sobran; el “Caso Dayuma” en la provincia de Orellana; el “Caso Victoria del Portete” en la provincia del Azuay; la protesta por la Ley de Aguas en Morona Santiago, donde se asesinó al profesor Bosco Wisuma; el encarcelamiento de Marcelo Rivera, presidente de la FEUE; la persecución a Mery Zamora, presidenta de la UNE; etc., etc.

Es preciso recordar que el Derecho a la Resistencia está consagrado en la Constitución en su Artículo 98, el cual estipula que: “Los individuos y los colectivos podrán ejercer el derecho a la resistencia frente a acciones u omisiones del poder público de personas naturales/jurídicas que vulneren o puedan vulnerar sus derechos constitucionales…” El problema surge cuando los ciudadanos abandonamos este derecho, el derecho a exigir el anhelado buen vivir, lo cual no es otra cosa sino la muerte de la soberanía y la complicidad para que desde el gobierno la burguesía se rife la patria. Aún más grave es, que una buena parte de maestros y maestras tengan miedo de alzar su voz para exigir la vigencia de la LOEI en la que se contemplan derechos como la equiparación salarial, permanecer callados no es otra cosa que la muerte del cerebro social sin el cual un país no puede avanzar.

Reconozco que, en las últimas movilizaciones, me refiero a la ciudad de Loja, haya poca presencia de maestras y maestros. Me pregunto: ¿Por qué dejan que el miedo los paralice si sus derechos son vulnerados? ¿Es el miedo a ser despedidos? “Si se calla el cantor, calla la vida, porque la vida, la vida misma es todo un canto” nos dice Mercedes Sosa, compañeros, si callamos en la defensa de nuestros derechos, qué podemos enseñar a nuestros estudiantes, acaso que para sobrevivir hay que callar.

No compañeros, no guardemos silencio, organicemos a los padres y madres de familia y a los sectores populares, para juntos combatir la doble moral del gobierno. Alcemos la voz exigiendo que los dineros fiscales se inviertan en educación, salud; en el bienestar de todo el pueblo.