Siempre es bueno hablar de mujeres

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Así es, siempre es bueno hablar de mujeres, referirse a su lucha constante por ganarse un sitio digno dentro de una sociedad extremadamente patriarcal como la nuestra. Han tenido que superar muchas barreras para estar donde ahora se ubican, y aunque todavía falta mucho camino por recorrer ellas siguen procurándose un espacio en todos los niveles de desarrollo, contribuyendo de forma determinante al progreso del país, desde sus diferentes trincheras convirtiéndose en el complemento perfecto de su compañero de vida el hombre.

Lo lamentable es que, aunque se han generado muchas leyes que favorecen a la mujer, estas no se cumplen a cabalidad, según lo han denunciado movimientos femeninos muy serios del Ecuador, que señalan que tanto en las entidades públicas, como privadas prevalece un trato preferencial para el otro sexo. Esto también sigue ocurriendo dentro del núcleo familiar de manera más palpable, pues no se da un trato igualitario a varones y mujeres, esto ha originado que nuestro país tenga un alto nivel de femicidios dentro de la región.

Lo negativo de ciertos movimientos femeninos, es que han tomado al hombre, como un potencial enemigo y nos han metido a todos en un mismo saco, cuando de ningún modo se puede generalizar en ese sentido. Como en todo lo concerniente a los humanos, existe de todo en la viña del señor, como reza un viejo refrán popular. Por ende, no se debe satanizar a hombres ni a mujeres de forma general e injusta.

Hablo de mujeres, y de inmediato acuden a mi memoria bellos recuerdos, de la primera mujer que conocí, mi madre, a ella la tuve cerca gracias a Dios por muchos años en los que compartimos luminosos e inolvidables momentos que jamás se apartarán de mi mente, claro que también tuvimos discrepancias en ciertos asuntos triviales, pero la fuerza de su ejemplo, será mi combustible para seguir adelante pese a lo tortuoso del sendero que me ha tocado transitar hasta ahora.

Por ventura a lo largo de mi vida, siempre he tenido la presencia de mujeres, que me han regalado maravillosas vivencias de variada especie, pero en la mayoría de casos siempre dejaron una huella de magia que solo ellas saben hacerlo.

Por eso me duele tanto, cuando las veo humilladas, vejadas en su dignidad, asesinadas a mansalva, marchando en las calles sin tener oídos atentos a sus requerimientos, discriminadas, acosadas, violadas por tipejos insignificantes que muestran el rostro lleno de lacras de una sociedad indolente, en la que aún persisten taras añejas que siguen haciendo daño, sin que ninguna legislación logre erradicarlas definitivamente, ya que solo se quedan escritas en un papel y nada más

Mientras tanto ellas no se rinden, ni lo harán, hasta que sean escuchadas en el reclamo de ser respetadas en su integridad. Y nos siguen dando esa gran dosis de esperanza, ternura, capacidad a toda prueba, siguen siendo esa cuota de sensatez tan necesaria en tiempos tan complicados como los actuales. Feliz día mujeres, gracias por todo lo que son para nosotros