Adaptarse al cambio no es suficiente

Diego Lara León

Casi todas las clases de innovación hacen referencia a Don Charles Darwin y su famosa teoría de la evolución, eso sucede cada vez que se pretende adentrarse en el análisis de lo importante que es para una empresa hoy en día adaptarse al cambio para sobrevivir.

Aunque al contrario de lo que comúnmente se piensa, no fue el Sr. Darwin el autor de la teoría de la evolución, que ya existía previamente. Sin embargo, fue él quien realizó uno de los más importantes aportes a la misma. Darwin llamó selección natural al efecto de la presión ambiental y de la competencia con otras especies por los recursos disponibles. Este fenómeno es la fuerza que desencadena el cambio evolutivo y que, por lo tanto, da origen a las distintas especies de seres vivientes y su permanencia en la naturaleza.

Tanto la teoría de la evolución, de la selección natural, así como una gran cantidad de casos empresariales, nos permiten darnos cuenta que en un mundo tan globalizado e hiper competitivo como el actual, las empresas que sobreviven y se sostienen en el tiempo, “no son necesariamente las más fuertes, sino las que mejor se adaptan al cambio”.

Pero para adaptarse al cambio en primer lugar hay que reconocer cuando el entorno está cambiando. Una empresa que se aísla del mundo real está lista para salir del juego.

Después de conocer el entorno actual, hay que cerciorarse que todos en la empresa entiendan y atiendan al máximo el nuevo escenario al que se enfrenta la organización.

Recién luego de esos dos pasos, se debe actuar, no sin antes diseñar estrategias que sean concordantes con esos cambios, no hay peor solución que aquella receta que funciona bien en otro lugar y yo la aplico sin adaptarla a mi realidad, sin dudarlo, el resultado será un desastre.

Luego vienen tres valores claves: flexibilidad, creación de valor y paciencia.

Un proceso de cambio sin flexibilidad es como intentar nadar en una piscina sin agua. Estoy seguro que todos coinciden que un vidrio blindado es más resistente que un vidrio normal, pero es más resistente no por ser mas rígido, sino por todo lo contrario, la flexibilidad es lo que lo hace asimilar de mejor manera los golpes y seguir entero.

No es posible pensar en sostenerse en el mercado actual sino se desarrolla productos que tengan valor, el famoso valor agregado.

Y finalmente está la paciencia. No se puede adaptarse al cambio y tener éxito en el mercado en el corto plazo. Las soluciones mágicas no existen en el mundo de los negocios, ni en la vida. Se necesita perseverancia y sostenibilidad, los resultados sólidos se lo consigue en el mediano y largo plazo.

Hace unos días conversé con un colega que invirtió recursos en adaptar su empresa a los severos cambios que nos obligó a realizar la pandemia. Me contó que como la pandemia ya está en una etapa diferente, ha decidido deshacer todos los procesos, tecnología y recursos para que sus colaboradores hicieran teletrabajo, dice que la presencialidad será en su empresa no negociable desde ahora. Creo que mi buen amigo no asimiló las lecciones que nos dio el COVID y no está comprendiendo el nuevo escenario al que nos enfrentamos. Le dije con respeto y cariño que debe volver a leerlo Don Charles Darwin y gracias a esa charla tuve un tema para escribir estas letras.