Colonización incontrolada

David Rodríguez Vivanco

De los linderos de Loja y Zamora Chinchipe proceden una gran masa de población indígena que constituye el mejor tipo colonizador, ya que se dedica al trabajo de la tierra. Por lo general su procedente es de la Hoya de Loja y de los barrios autóctonos de Saraguro.

El runa y el chazo son los que más se han movilizado en pos de tierras. Chazos y runas de las parroquias urbanas y rurales de la provincia, grupos que gustan vivir en el campo y en las faenas agrícolas; chazo de los centros poblados que no les va bien en las artesanías o pequeños negocios, pionero del incontenible éxodo rural. Chazos y runas que en sus pequeñas parcelas y poblados sintieron la escasez debido a los caprichos estacionales, a la falta de fuentes de vida y a la raquítica remuneración de la mano de obra; a la falta de tierras laborales, sobre todo en los cantones absorbidos por el latifundismo tipo colonial.

Parten colonos todos los días a las riberas del Zamora, del Yacuambi y Nangaritza. Parten para dejar de ser chazos arrimados al servicio de la hacienda por el préstamo de su trabajo, a cambio del beneficio que podría darle la parcela proporcionada por el dueño de la Hacienda. Desquite aventurado en el rendimiento de la parcela debido a las veleidades climatéricas, como lo sucedido en los años 67 y 68 últimos en las zonas macareñas, celicanas, paltenses, calvenses y del Puyo.

Runas y chazos están haciendo una realidad social en Zamora Chinchipe. Parten en busca de perpetuidad y en las selvas zamoranas y pueblos de crecimiento impetuoso, como Yantzaza, vibran las entrañas de la guapa cholería lojana, y, en los mismos lugares donde se extingue el shuar de vida selvática, bajo el látigo del misionero, su ociosidad y su incompetencia, indio y chazo, cada uno es un trozo de tierra, con su historia y su geografía; cada uno es un relato de dolor provocado por la absorción capitalista, por las inclemencias naturales, por la decadencia de la artesanía y el apego a la aventura heredada de ancestrales fuentes iberias.

Muchos colonos van a dejar su sangre, sus huesos y los de su familia, sin poder domar la selva. Cuántos colonos han sido tragados por las impetuosas corrientes, por las enfermedades y los hechos criminosos, antes de llegar a plantar su tienda de ilusiones. Colonización sin control ni ayuda.