Inestabilidad social y decepción

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Siempre sucede lo mismo con todo gobierno que se instala y empieza a gobernar, cumple su primer año en el poder, no logra concretar las expectativas que genera durante la campaña electoral, y el pueblo, junto a la militancia oficialista le caen encima, con una ferocidad increíble. Analizando fríamente la situación, es fácil llegar a la conclusión es que hay una doble falla de ambas partes, el pueblo y los políticos; el pueblo al que le gusta que le vendan espejismos y quimeras; los políticos, porque estando plenamente conscientes de la verdadera situación del Ecuador actual, con tal de sentarse un periodo en la dignidad que buscaron con ahínco, son de mentir y ofrecer lo que luego no pueden realizar.

En cuanto a la militancia del partido de gobierno, lo ideal y sensato sería que apoyara un proyecto de gobernanza que nos lleve directo al progreso integral que todos deseamos, olvidando sus ambiciones personales. Pero acá, pasa lo contrario. Una vez que se posiciona la autoridad electa, no transcurre mucho tiempo sin que empiecen a buscar la recompensa al apoyo brindado, y cuando no se les complacen en sus aspiraciones, se originan resentimientos. Está mal entendida la militancia partidista en nuestro país, se cree que, por el hecho de formar parte del partido ganador, ya se tiene garantizado un cargo en alguna institución pública, y esto no es así, o al menos no debería ser así, se tendría que privilegiar la capacidad venga de donde venga, pero sigue reinando la trinca para pedir y dar prebendas.

En lo que tiene que ver al movimiento indígena, ha tomado una innegable fuerza política, que a mi criterio aún se presta a la manipulación, y también a los pescadores a río revuelto de ventajas de tipo personal, siempre hay infiltrados mal intencionados que solo buscan sacar el mayor provecho, o desprestigiar de forma vil y cobarde la justa lucha campesina, generando hechos delincuenciales que solo logran perjudicarla economía nacional, y la propiedad privada. Como decía, los indígenas han alcanzado un alto nivel de protagonismo en la escena política nacional. Se les empezó a visualizar a finales de la década de los ochenta del siglo pasado, cuando sus protestas eran por tener acceso legal a las tierras y al agua. Ahora sus protestas buscan el poder y su independencia como nacionalidad.

Yo creo que el presidente Laso debe culminar el periodo para el que fue elegido, y el pueblo debe asumir la responsabilidad de haberlo elegido. Lo contrario, sería caer en una desestabilidad que ya nos ha puesto en la mira negativa del mundo, sacando y poniendo presidentes cuando nos dé la gana no se gana nada, solo se genera incertidumbre en la comunidad internacional que no va a querer venir a invertir con la falta que nos hace la inversión extranjera, para crear empleo y riqueza. La lucha pierde su esencia cuando siembra violencia y muerte, y solo sirve para propender a la inestabilidad social y la decepción de todo un pueblo.