El ejemplar legado de Pancho Huerta

Numa P. Maldonado A.

No tuve el  gusto de ser su amigo, aunque fuimos contemporáneos, pero a cambio escuché varios de sus discursos políticos y conferencias académicas. Al respecto, siempre metódico y concreto, en una de esas memorables charlas, en el antiguo Paraninfo Universitario de la  UNL, recuerdo que dijo que una alocución pública no debía durar más de una hora: 20 minutos de exposición del conferencista, para que el auditorio lo escuche con atención  y 40 minutos para responder preguntas… De viejos ancestros liberales, hijo del historiador Francisco Huerta Rendón  y sobrino de Raúl Clemente Huerta, gran líder y gloria del Partido Liberal durante la última mitad del siglo XX,  Pancho Huerta, como era conocido por sus amigos y en el argot popular,   militó desde muy joven en el liberalismo… Fue concejal de Guayaquil y  en 1970 elegido alcalde de Guayaquil,  como militante del Partido Liberal Radical, del cual más tarde se separó para fundar  el Partido Demócrata,  con alcances más progresistas. Confinado en prisión o exiliado del Ecuador por su lucha indeclinable contra las dictaduras (del quinto velasquismo y  de Guillermo Rodríguez Lara),  hasta el último día de su vida siguió participando en política, como un auténtico y excepcional político: ministro de Salud (gobierno de Hurtado), ministro de Gobierno (gobierno de Gustavo Noboa), diplomático, vicepresidente del Consejo Consultivo de la Organización Mundial de la Salud, pero especialmente periodista y comentarista político serio…

En 2009, lideró la Comisión de Transparencia y Verdad, designada por el gobierno de Correa, para el caso del bombardeo de Angostura, en Sucumbíos, ocurrido en 2008, cuando una emboscada del ejército de Colombia contra una facción de las FARC, mató a Raúl Reyes, histórico líder de las FARC y  otras 25 personas. La frontalidad de las conclusiones de Huerta lo distanciaron de Correa.  En 2009 dijo a María Belén Arroyo, de Vistazo:  “Vivimos sobre. una gran cloaca que es la droga… Nos estamos convirtiendo en una narcodemocracia… El repunte del sicariato está ligado a la acción de organizaciones del narcotráfico”. Hoy, a 13 años, lo dicho por Huerta es una dolorosa verdad.  

En otra ocasión expresó: “En términos de integración estamos muy mal. La UNASUR fue una integración para el asalto. Parte de la trama Odebrecht fue instrumentalizada vía Unasur. Yo decía Uñasur…” (VISTAZO Neo 1319/ julio 21, 2022).

Pero tal vez, lo que más nos llegue en estos días de precampaña electoral, es el gran anhelo de Pancho Huerta, este ciudadano guayaquileño magnífico, que teniendo todo para ser presidente del Ecuador no lo elegimos, y en  la elección donde triunfó Bucaram, quedó en séptimo lugar… Su empeño en formar una Escuela de Ciudadanía: “Mientras no tengamos ciudadanos y sólo tengamos habitantes con cédula, que no es lo mismo, no va a pasar nada en el país”.

Mientras no seamos capaces de identificar a los verdaderos políticos de los falsos y los organismos electorales sigan ”esmerándose” en ofrecer cursos sobre “liderazgo político” sin ningún resultado y todos “los partidos políticos” mencionen en sus estatutos y programas de trabajo “ejes  o principios éticos” como simples y vergonzosos enunciados… Y  los últimos y auténticos políticos, como Pancho Huerta, se nos vayan, la suerte del país, con nuestra indiferencia o ignorancia, sin ciudadanía, terminará con hundirnos más a todos.