Paz en el mundo digital

Juan Luna Rengel

Signis (Asociación Católica Mundial para la Comunicación), con la participación de 34 países, realizó en la Universidad de Sogang, Seúl, República de Corea, del 14 al 18 de agosto de 2022, su jornada anual de las comunicaciones en donde, discutieron y deliberaron sobre el tema ‘Paz en el Mundo Digital’.

En el documento conclusivo los congresistas expresaron:

1. “La preocupación por el aumento de la brecha entre ricos y pobres que ocasiona la brecha digital, por lo que consideran que “una estrategia de infraestructura y acceso digital equitativo puede desarrollar un ‘entorno resistente’ y apoyar el ‘desarrollo humano integral’”.

2. “La hiperconexión, también enfrentan el desafío de desconexiones socioeconómicas, culturales, políticas, religiosas, espirituales y ecológicas, lo que lleva al aislamiento, la confusión, la desesperanza y conducen a comportamientos destructivos”.

3. Advierten sobre los comportamientos destructivos que ocasionan los “juegos en línea, la adicción a la pornografía, la sobreexposición a la violencia y los contenidos de naturaleza divisiva en los medios”, así como “los “efectos devastadores de las noticias falsas en la sociedad contemporánea, como los enfrentamientos comunitarios entre las personas”.

4. “Los efectos devastadores de las noticias falsas en la sociedad contemporánea, como los enfrentamientos comunitarios entre las personas terminan afectando a los grupos y personas más vulnerables de la sociedad”.

Signis como organización mundial católica constituye una gran red de instituciones y profesionales de la comunicación, sus orígenes se remontan a 1987 y su consolidación en el año 2001, con características de diversidad, pluriculturalidad y multimediático.

La riqueza de la red católica mundial y latinoamericana se funde en principios de reflexión crítica y solidaria, trabajo dinámico e interactivo con el uso y mediación de las TIC, búsqueda permanente de una verdadera transformación de la sociedad desde la justicia social, la paz, la integración y defensa de la vida que generen equilibrio social, económico y ambiental.

Las conclusiones del congreso de Seúl pueden ser una hoja de ruta para que tomen decisiones los líderes gobernantes, sociales y religiosos y encontrar una solución definitiva a la conectividad y acceso a los dispositivos informáticos.

Pensemos en nuestro país, la brecha digital profundizada con la pandemia y que terminó afectando a sectores como la educación reflejó las diferencias sociales entre urbanos y rurales, entre educación pública y privada. Por ejemplo, según informe del BID, a agosto de 2021, respecto al acceso a banda ancha y uso de tecnologías señala: “el acceso de los niños a la tecnología, la calificación es aún más baja (2,67), cuando la media de la región está cerca al 3; el 40,73% de los hogares ecuatorianos cuentan con una computadora personal; mientras el porcentaje se reduce a 37,20% si se analiza el acceso a internet”, los efectos son el aumento de la deserción escolar y la reducción de las oportunidades de capacitación y trabajo a futuro.

Así mismo, se debe considerar, el buen uso de los servicios de conectividad, se debe emprender en la aplicación de un nuevo modelo educativo orientado a desalfabetizarnos digitalmente para desarrollar competencias digitales y mejorar el desarrollo del pensamiento computacional. Bien hace el MinEduc al implementar un currículo por competencias, donde uno de los pilares es, precisamente, las competencias digitales. Las reglas están trazadas y el nuevo año lectivo es la ocasión para propiciar la paz y justicia digital desterrando la falsedad informativa por medio de la investigación y pensamiento crítico.