Por: Ruy Fernando Hidalgo Montaño
Cuando era pequeño el ideal de llegar con nuestra selección de fútbol a una cita ecuménica del balompié nos parecía una quimera imposible de alcanzar tanto así que recuerdo claramente que mi hermana mayor muy apasionada al fútbol, me decía literalmente “hijito la única manera de que lleguemos al mundial es cuando lo organicemos y seamos sede”; Y no la culpo, porque en ese entonces, cada presentación del combinado nacional, nos llenaba de desazón y hasta un poco de vergüenza, porque veníamos de los partidos internacionales que disputábamos llenos de goles, lo que dio paso, a una frase muy popular en esos tiempos, una, que el pueblo repetía constantemente y que decía así: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”.
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