Nuestro cuarto mundial

Por: Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Cuando era pequeño el ideal de llegar con nuestra selección de fútbol a una cita ecuménica del balompié nos parecía una quimera imposible de alcanzar tanto así que recuerdo claramente que mi hermana mayor muy apasionada al fútbol, me decía literalmente “hijito la única manera de que lleguemos al mundial es cuando lo organicemos y seamos sede”;  Y no la culpo, porque en ese entonces, cada presentación del combinado nacional, nos llenaba de desazón y hasta un poco de vergüenza, porque veníamos de los partidos internacionales que disputábamos llenos de goles, lo que dio paso, a una frase muy popular en esos tiempos, una, que el pueblo repetía constantemente y que decía así: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”.

Y como siempre ocurre, en varias circunstancias en el país, tuvo que venir un extranjero a decirnos que nosotros éramos capaces de jugar de igual a igual con los países más apergaminados del orbe; El primero que nos hizo entender eso fue, el montenegrino Dusan Dráskovic, que tuvo la osadía de empezar un proceso de cambios elementales en la formación de jugadores de fútbol. Este proceso se basó en cosas muy básicas, según refiere el estratega, y que sin embargo para nosotros eran desconocidas, tales como la alimentación de un futbolista, que tenía que ser bien balanceada en cuanto a proteínas y grasas, también les enseñó a nuestros deportistas, fundamentos esenciales que, en otros lares ya dominaban con propiedad. Dusan fue el causante de un despertar del fútbol nacional de lo que después para ventura del país, continuarían los técnicos colombianos encabezados por Pacho Maturana, que fue el que lo sucedió a Dráskovic en la dirección técnica de la tri. Luego de Maturana, y su fracasado intento de llevarnos a Francia 98, vino otro colombiano, me refiero a Hernán Darío Gómez el popular “Bolillo”, quien aparte de sus conocimientos futbolísticos tenía el gran don de ser un motivador, que, valiéndose de eso, les metió a nuestros jugadores en la cabeza, que eran iguales y en algunos casos mejores, al resto futbolistas sudamericanos.

Y así nos encaminó al primer mundial de nuestra historia. Corea y Japón 2002, después otro técnico del país cafetero nos llevó al segundo mundial de forma consecutiva, Alemania 2006 en este, ya tuvimos muy buenos resultados, derrotamos a Polonia y Costa Rica y nos ubicamos en segundo lugar, solo detrás del país sede, el técnico fue Luis Fernando Suárez, caímos en octavos de final ante Inglaterra en un muy buen cotejo. Volvimos al gran torneo en Brasil 2014, en una actuación poco memorable, y otra vez dirigidos por un colombiano Luis Rueda.

Estamos a un poco más de un mes, de empezar a escribir otra página en este tipo de eventos, en esta ocasión, bajo el mando de un argentino, Gustavo Alfaro, que no vino precedido de un gran cartel, al menos en lo concerniente a selecciones nacionales, luego de que Ecuador quiso cambiar a la línea europea, con Johan Cruyff Alfaro, tuvo que enfrentar fuertes retos, uno de ellos, lidiar con la pandemia, una renovación generacional de jugadores y defender el bien ganado prestigio del fútbol ecuatoriano. La nueva generación, venía de obtener el título Sudamericano Sub 20 y de ubicarse cuarto en el mundial de la categoría, en Polonia 2019 gracias a Jorge Célico, quién realizó un buen trabajo con estos chicos, en su mayoría procedentes del Independiente del Valle, actual campeón nacional, y bicampeón de la Copa Sudamericana

Lo que suceda en Qatar 2022 se empezará a saber el domingo 20 de noviembre a las 11h00 local, cuando se inicie el partido de apertura, del que nuestro país será protagonista frente al anfitrión, solo queda desear lo mejor, en este nuestro cuarto mundial.