Crisis de partidos y sistema electoral: hasta cuando viviremos los males de siempre

Luis Jiménez Tenesaca

Se acerca un nuevo proceso electoral, con algunos rostros nuevos y otros ya conocidos, que buscan llegar a las distintas dignidades, en medio de un descontento de la ciudadanía hacia la clase política del país.

Esto en gran parte se debe a la mala toma de decisiones de quienes están actualmente en frente de la administración de las instituciones públicas. Las cuales muchas veces estás decisiones están desconectadas de la realidad de las necesidades de la ciudadanía. Otro factor del descontento es la falta de identidad partidista de las autoridades, debido a que actualmente es normal ver los denominados «camisetazos» en dónde dignatarios que llegaron auspiciados por una tendencia política al poco tiempo cambia de bando.

Y es que la poca formación ideológica de las organizaciones políticas hacia sus candidatos ha sido parte de la causa de la crisis democrática. Esto se puede evidenciar cuándo las organizaciones políticas auspician a candidatos que no han pasado por una escuela política interna de la organización, sino que simplemente fueron escogidos de pronto por ser conocidos en su medio. De esta manera muchas veces las bases, jóvenes o mujeres que han venido dentro de un proceso de formación política quedan relegados y en el mejor de los casos llegan a ser suplentes de alguna candidatura.

Las organizaciones políticas deben trabajar realmente en la formación de candidatos desde sus bases, con perfiles adecuados y que no sean tomados en cuenta y no solamente para rellenar una papeleta o por cumplir un requisito de inscripción. Por otro lado, debe haber cambios reales en el código de la democracia como que quienes vayan a ser candidatos por alguna organización política a la dignidad que sea, deben haber pasado un proceso de formación política de al menos unos tres años dentro de la organización. Por eso propuestas populistas como reducir el número de asambleístas no es la solución a las distintas problemáticas o exigir títulos académicos tampoco lo es, ya que se volvería elitista, debido a que si analizamos los perfiles de la asamblea nacional anterior y la actual muchos perfiles entre papeles son idóneos pero el problema es con la identidad de la autoridad con la organización política quien auspicio su candidatura.

Los cambios estructurales siempre serán difíciles y siempre afectará a alguien, pero siempre se debe buscar el beneficio de la mayoría en este caso de la ciudadanía, situación que no acontece, debido a los intereses que hay de por medio y quienes emiten “las reglas de juego”, es decir, la normativa electoral, que configurará a futuro un entorno caótico, sin la formación de mayorías en los senos legislativos, conllevando a esto, a crisis de gobernabilidad y el impedimento a generar procesos de desarrollo óptimo.

Ahora queda en manos del votante saber tomar la mejor decisión en el siguiente proceso electoral, analizando las propuestas y su coherencia dejando de lado todo populismo y demagogia.