La civilización social

Vicente Paúl Maldonado Quezada

Una civilización es un conjunto social, el cual tiene en común numerosos elementos y características. A la vez, conviene mencionar que estos elementos tienen un grado bastante alto de progreso. Una civilización es una sociedad que, debido al estado de evolución que poseen sus elementos, se considera muy avanzada. Una misma civilización ha de tener muchos elementos comunes: costumbres, conocimientos, tradiciones, instituciones, etc. Según Samuel Huntington, “una civilización es la entidad cultural más amplia”.

Aunque la cultura entre zonas (pueblos o regiones) puede variar, estas comparten unos elementos superiores; ya sea la religión, la nacionalidad u otros elementos. Los elementos objetivos comunes a los componentes de una misma civilización son: “lengua, historia, religión, costumbres, instituciones y la autoidentificación subjetiva”. De forma general, los elementos que ha de tener toda civilización, para ser considerada como tal, está la localización temporal: Las civilizaciones son temporales, es decir, tienen principio y fin. Pero su duración suele ser longeva, ya que, a diferencia de los países, su gran amplitud dificulta que una conquista territorial provoque la extinción de la civilización. Territorio: Una civilización se asienta sobre un territorio determinado, este no es inmóvil. La gran asiduidad de guerras y conquistas provocan una constante variación de las fronteras de una determinada civilización. Cultura: Las personas que componen una determinada civilización comparten rasgos culturales. Aunque estos varíen de unas zonas a otras, siempre les unirán ciertos elementos comunes. Puede ser las creencias, normas, valores o el lenguaje. Sociedad: Es el conjunto de personas que compone la civilización. Son parcialmente semejantes. Política: Es la organización del poder y de gobierno que se da bajo esa civilización. Así como las instituciones que hacen posible el control y la influencia en el territorio. Economía: Es la forma en la que se producen y administran los recursos que satisfacen las necesidades de una determinada civilización. Puede primar el mercado como asignador de recursos, o ser las instituciones públicas quienes realicen esta tarea. También se puede hablar de prácticas autárquicas, o bien, de comercio internacional. La civilización tiene sus características como: Lacivilización es una entidad cultural: Cultura y civilización son conceptos inseparables. La civilización es un todo, la combinación de elementos materiales (mecánica y tecnología) e inmateriales (valores, arte, etc.). Son globales: La civilización es el plano superior de todas las unidades que la forman. Es decir, una zona, cultura o territorio tendrá unos elementos comunes determinados, pero están integradas en una civilización. Vamos a ver el ejemplo de un pueblo: un pueblo pertenece a una región, ésta a un país, y el país se encuadra en una civilización. Son mortales y longevas: Aunque su duración sea muy extensa, incluso de miles de años, terminan por colapsar y se derrumban. Su organización política es cambiante: Las formas de recaudación, de impartir justicia, o incluso de gobernar van variando y adaptándose a los tiempos. Varían entre civilizaciones, pero también dentro de la misma. En los tiempos actuales que estamos viviendo exigen acuerdos e imaginaciones: puesto que al futuro hay que  imaginarlo para poder construirlo. La solución no vendrá por el camino de los dogmas teológicos, ideológicos o económicos, sino por la ruta de las concertaciones y acuerdos políticos, pero también de una voluntad y una inteligencia capaz de identificar principios comunes de valor universal, como son el derecho a la vida, a la dignidad, libertad y justicia, con los valores propios de cada unidad cultural que adquirieron identidad en las diferentes sociedades. La idea de civilización, debe ser la de la Unidad en la Diversidad, que las trascienda, la idea de confluencia de intercomunicación de culturas diversas, que son huella y testimonio del pasar de la persona por la tierra, de su presencia y permanencia en el tiempo, a pesar del tiempo. En algún sentido, sea de forma directa o indirecta, lejana o cercana, todos somos herederos de todo. En cada uno de nosotros, en cada cultura y en cada civilización hay presencia de visiones plurales, de diferentes formas de entender el mundo. Cada persona es síntesis de múltiples expresiones, cada tiempo que se vive, es vértice de otros tiempos ya vividos y será base, antecedente o condición de otros vértices futuros. Toda cultura es síntesis, toda civilización es proceso de integraciones continuas, por eso, la actitud que debe asumir es aquella que tienda a la inclusión y no a la exclusión, a la incorporación de valores plurales y no a la negación hermética de las diferencias. Además, está la solidaridad con los excluidos, como principio ético, pues como dice Albert Camus, “uno no puede ponerse al lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen” y como recuerda Oscar Wilde, “donde hay dolor hay un suelo sagrado”. La política y la cultura, que en el fondo no puede ser la misma cosa, difieren en los métodos y en los tiempos, que son, entre otros, los mecanismos para lograr esas conjunciones y para realizar esos procesos de síntesis. La política, impulsando las estrategias y tácticas que conduzcan a los acuerdos y concertaciones que hagan posible el Contrato Social y por ende la convivencia entre las personas y las comunidades; la cultura, sazonando los procesos de cambio y constatando las sedimentaciones históricas que van creando el patrimonio de sociedades particulares y de todo el género humano. La democracia es un sistema político, pero sobre todo, como decía Aranguren, es “un sistema de valores”. En este sentido, no sólo es una forma en la que la política se organiza y organiza la sociedad y el Estado, sino también una ética que da a ambos un sentido teleológico y que hace de la democracia y la política, una axiología, una corporación de valores que las humaniza y les otorga dignidad.