¿Qué sacamos con la fe?

Por: Ruy Fernando Hidalgo Montaño

En un mundo que a ratos parece no tener sensibilidad, por ningún lado y de ninguna clase, la fe, se convierte en un aliciente para seguir viviendo en una sociedad hostil como la actual. Es que la fe está presente en cada acto de nuestros días, más aún cuando nos encontramos pasando por momentos duros, complicados, en esos instantes hacemos aflorar la fe. Eso explica un poco, porque casi de manera general, los pobres tienen más confianza en un ser superior, que lo rige y dictamina todo.

Decía que la fe está, las 24 horas con nosotros, al decir fe, no necesariamente estoy hablando de la que seres como yo, o como usted, tenemos en Dios, sino que estoy hablando de la fe que tenemos unos en otros, de la fe que tenemos cada noche al acostarnos, de despertar al siguiente día, de la fe que nos permite pensar, que mañana todo estará mejor que hoy.

Los padres tienen fe en que sus hijos, no cometerán los errores que ellos cometieron en el pasado, los hijos tienen fe en que sus padres siempre estarán para protegerlos y apoyarlos. El campesino, tiene fe en que la sequía no afectará sus campos, que vendrá la lluvia, y con ella la fecundidad para sus tierras. Los enamorados tienen fe en poder tarde o temprano realizar su amor, en ser amados de la misma forma que se ama a la otra persona. El enfermo tiene fe en sanar de sus dolencias.

La fe se activa en los actos más simples de cada vida, el estudiante tiene fe en rendir un examen excelente, los abogados, en defender la justicia y en combatir lo opuesto a ella, los médicos en sanar a sus pacientes. Cada profesional tiene fe en cumplir a cabalidad con su cometido. Los políticos honestos confían en poder generar mejores condiciones de vida para su país y su gente, los deportistas creen que ganarán los máximos galardones en sus respectivas disciplinas     

La fe es una actitud vital de cada ser humano, se manifiesta de infinitas maneras sin ella, no podríamos seguir vivos, así de sencillo.

Pero también existe lo que nuestro pueblo llama mala fe, que igual que la buena, tiene varias aristas como la envidia, el deseo incontenible de hacer daño al prójimo, las ganas de idear miles de formas de matar a los semejantes, esa mala fe que deteriora el medio ambiente de este planeta que se muere más cada minuto que pasa. Es fácil culpar a Dios de que permite que pasen cosas malas, o decir que Dios no es bueno, desde la estupidez de nuestra limitada conciencia.

¿No serán culpables la desmedida ambición de los líderes mundiales que perfeccionan máquinas de matanza colectiva? Yo tengo fe en que el mensaje que mediante estas letras intento transmitir cale en por lo menos uno de mis lectores, eso incrementara mi fe en el ser supremo.