La felicidad nacional bruta

Vicente Paúl Maldonado Quezada

A lo largo de la historia de la economía, el concepto de felicidad ha seguido una clara trayectoria. Ha pasado de ser un tema enormemente reflexionado a ser progresivamente sustituida por el concepto de beneficio. En la actualidad, se ha producido un cambio en la dinámica, reapareciendo de nuevo la importancia de la felicidad; pero esta vez desde un punto de vista objetivo gracias a los avances en los métodos de estudio, dando paso a la economía de la felicidad (Ansa, 2008). San Julián (2017) explica que antes de la existencia de la economía como ciencia social, los grandes filósofos de la antigua Grecia incluían muchos aspectos importantes de este término en sus estudios sobre política, moral y ética.

La felicidad nacional bruta, es un indicador macroeconómico utilizado únicamente en Bután, es el único país del mundo que no mide su progreso utilizando el Producto Interior Bruto, sino que se vale de este nuevo indicador para su progreso social. La riqueza de los países es mundialmente reconocida como un factor de carácter objetivo, puesto que se calcula mediante el Producto Interior Bruto. Este indicador proporciona una medida agregada de la totalidad de la producción económica de un país, incluyendo bienes y servicios públicos y privados. Lequiller (2004) argumenta que muchas son las críticas que recaen sobre este indicador. Por la parte contable y estadística, el PIB presenta numerosos problemas a la hora de recopilar cálculos precisos debido a la existencia de economía sumergida o de servicios no incluidos. Por otro lado, el mayor número de reprobaciones están relacionadas con el bienestar social, ya que este indicador no incluye aspectos como la degradación del medio ambiente, la inseguridad relacionada con el crimen y los accidentes, y sobre todo, la desigualdad. Este último factor es el más controversial puesto que el PIB per cápita es calculado dividiendo el PIB total entre el número de habitantes de un determinado país, de manera que es incapaz de reflejar la desigualdad existente entre sus habitantes. Este indicador sigue siendo considerado como el principal guía de la riqueza económica de un país por la gran mayoría de la sociedad, influyendo así en las decisiones de inversión privada y en las políticas gubernamentales públicas. ¿Será posible aplicar este indicador alternativo en Ecuador?  En nuestro país, es vital realizar un análisis sobre la felicidad en general; repasando tanto su importancia a lo largo de la historia de la economía como su aplicación en las vertientes micro y macroeconómicas, para así poder entender que se trata de una materia de actual importancia. Nuestro país debe destacarse por una inmensa tradición cultural, buenos valores religiosos, una vasta y diversa naturaleza, un sistema político dirigido por un gobierno democrático y una economía en procesos de desarrollo. Nuestra cultura debe respetar a todos los seres vivos por igual y luchar por el fin del sufrimiento con mensajes de paz y felicidad. Por este motivo, se trata de lograr una sociedad igualitaria, en la cual las mujeres posean los mismos derechos que los hombres y donde no existe un sistema de clases que condicione las oportunidades de sus habitantes. Además se debe tomar en cuenta una política basada en la democracia, mediante la introducción de partidos políticos cuyos representantes sean escogidos y elegidos por el pueblo. Nuestro p

aís debe luchar por un buen gobierno que proporcione una correcta gestión de los asuntos públicos, de la justicia y de las necesidades de la sociedad. En este aspecto, la burocracia debe ser muy eficiente, transparente y eficaz, permitiendo una buena supervisión del desarrollo. Un desarrollo económico equilibrado básico para que los habitantes dispongan de una buena sanidad y educación públicas, de un alojamiento más apropiado y, en general, de una calidad de vida mejor. La conservación del medio ambiente debe de ser una obligación para todos los ecuatorianos, puesto que este nos ha servido de sustento, permitiéndonos vivir del sector primario. La luchan por la preservación y fomento de la cultura ante el auge de la globalización, con el propósito de lograr una modernización manteniendo intacta su identidad nacional.