Bienvenido 2023

Juan Luna Rengel

¡Feliz Año! Proclamamos a los cuatro vientos al saludarnos a la media noche con la familia, con los amigos, con los vecinos y con todo aquel que de buena voluntad desea expresar y estrechar la mano en señal de alegría, de esperanza, de una nueva vida que anhelamos llene recargada de paz y sabiduría para hacer siempre el bien.

De la tristeza del viejo año que fenece pasa al jolgorio de un nuevo año lleno de expectativa y entusiasmo. El mensaje de paz, práctica de la iglesia católica, que tiene sus orígenes en 1968 con Pablo VI, nos invita en este 2023 a vivir la paz, que es el compendio de todo lo bueno, en palabras del Papa Francisco: “La paz se construye con el diálogo entre generaciones, con la educación y con el trabajo”.

El encuentro que genera unidad, la educación que forja la ciencia y el corazón y el trabajo que dignifica la vida de los seres humanos permite junto con la paz, vivir la justicia, no como expresión sino como razón de ser de las personas de los líderes gobernantes y de los estados para lograr igualdad de oportunidades en la construcción del bien común.

En la búsqueda incesante de la paz y la justicia, la comunicación y la libertad sostienen y apoyan la conquista de estos valores innatos a la persona. El día del periodista ecuatoriano que se recuerda en honor al gran Eugenio de Santa Cruz, inspirador de “Primicias de la Cultura de Quito”, fue, en ese momento histórico una luz que abrigó la liberación del dominio del conquistador. Hoy, esa misma luz del pensamiento, de la palabra escrita y transmitida por los medios de comunicación convencional o digitales debe orientar a la construcción de un nuevo país que nace de las entrañas mismas de la familia, en los centros educativos y en la organización que se renueva y se transforma conjuntamente con la sociedad de la tecnología en la que vivimos.

Es preciso caminar y caminar a paso lento y mesurado, observando, comparando, comprendiendo, analizando y describiendo con objetividad, criterio y transparencia los acontecimientos cotidianos de una realidad social, política y económica que se debaten en desigualdad, corrupción, pobreza y una crisis ética y de valores que atentan con más fuerza a la integridad, a la dignidad y a lo más sagrado. En estas condiciones la comunicación debe generar reacción, proposición y liberación para un nuevo país.

Tras el miedo y la muerte que trajo la COVID-19, vamos poco a poco superando esta marca. Luego de casi tres años volvieron las celebraciones, muchas familias se reencontraron, pero, precisa que trascendamos todos es juntos, en la fraternidad y la solidaridad, para construir la paz, garantizar la justicia, superar el miedo y el dolor.

Este es un nuevo momento para volver a empezar, es la oportunidad para reinventarnos, de construirnos como personas participativas, cercanas y disruptivas para hacer de la vida de nuestra patria llena de optimismo y compromiso.

Hay que volver a empezar: porque año nuevo, vida nueva. Porque como personas y como país tenemos que seguir juntos construyendo y cuidando el Ecuador que soñamos y que será la herencia para nuestros hijos.

Bienvenido año 2023 creativo, productivo y saludable.