Necesidades prioritarias de la ciudad de Loja

Santiago Armijos Valdivieso

La renovación de un gobierno municipal es la oportunidad para ratificar los lazos de querencia de los vecinos con su ciudad. Para hacerlo correctamente se impone la responsable elección de las nuevas autoridades, mediante el voto democrático, de entre las distintas opciones que pugnan por llegar al poder.

En el caso de la ciudad de Loja existen varias opciones para elegir alcalde y concejales, provenientes de numerosas vertientes políticas; penosamente, cada vez menos ideológicas y cada vez más electoreras y audaces.

Aunque las propuestas serias de los candidatos escasean y, en la mayoría de los casos, se limitan a repetidos y desgastados discursos con mucho ruido y poco contenido; existe la necesidad de que los electores estemos atentos a la campaña electoral, a los debates y a todos los actos políticos en los que podamos descifrar los planes e intenciones de los candidatos, cuyo mayor mérito, hay que reconocerlo, es participar en una contienda electoral con todos los riesgos que ello representa; en un momento en el que el descontento social está más agudizado y los electores, con justa razón, desconfían de los políticos.

En ese contexto y con la intención de suscitar la discusión democrática en torno a los retos que se vienen para las nuevas autoridades municipales de la ciudad de Loja, refiero los siguientes que, sin ser los únicos, son de importancia.

El primero tiene que ver con el problema de la falta de trabajo para gran parte de los vecinos, el cual genera a su vez inseguridad, proliferación de vendedores ambulantes y mendicidad. Esto, bien podría ser enfrentado con acciones municipales firmes y contundentes que abran las puertas a la empresa privada que tantas fuentes de trabajo genera. Sería un buen inicio implementar procesos expeditos y automatizados (la tecnología actual lo permite) para obtención de permisos municipales de funcionamiento, para autorización de construcciones o para el pago simplificado de tributos locales. No es posible que quien quiera emprender e invertir en Loja, sea la actividad que sea, deba caminar por desesperantes pasillos burocráticos y hacer interminables filas para obtener un permiso de funcionamiento o pagar una patente municipal. Tampoco es justo que todo trámite municipal, por más sencillo que sea, tenga atención en varias semanas, meses o años, a causa de los tentáculos de la mala organización burocrática. Esto tiene que cambiar. 

Por otro lado, si se quiere obtener más plazas de trabajo, el Municipio debe promover eficazmente el turismo local, mediante una continua y bien planificada campaña. Por supuesto, esto no debe ignorar la necesidad de que Loja cuente con servicio aéreo continuo (de lunes a domingo) de al menos dos empresas de aviación, con precios justos de pasajes. El municipio debe liderar, junto al resto de autoridades provinciales, las acciones que sean necesarias hasta lograrlo. También, en materia de turismo, es impostergable la construcción de una nueva terminal terrestre que esté acorde con las necesidades actuales de la ciudad. No está por demás decir que la que actualmente tenemos es absolutamente insuficiente.   

El segundo reto es dotar de servicios básicos (agua potable y alcantarillado) a las parroquias rurales; tan descuidadas y merecedoras de la atención municipal, no solo por ser las generosas despensas desde las que salen los productos alimenticios a la urbe, sino porque representan a nuestra historia, a nuestras costumbres y a nuestra naturaleza.

El tercer reto municipal es lograr y proyectar un adecuado ordenamiento territorial de la ciudad, en el que la planificación, la técnica y la responsabilidad social y ambiental se impongan a intereses personales o politiqueros que, lastimosamente, siempre han rondado el municipio.

El cuarto reto es impulsar la cultura y el arte, que tantos pergaminos y glorias han dado a nuestra tierra. El municipio debe ser el principal promotor cultural de la ciudad, mediante la realización de eventos, tanto en el área urbana como rural. En este tema hay mucho por hacer. Fíjense, estimados lectores, que nuestra ciudad (bautizada como capital cultural del Ecuador) no cuenta con una biblioteca pública municipal con infraestructura y capacidad adecuada para servir a un conglomerado de más de doscientos mil habitantes.

El quinto reto es la optimización de los recursos económicos municipales, priorizar los gastos de inversión sobre los gastos corrientes y la total transparencia en los procesos de contratación pública, principal foco de corrupción en el sector público del Ecuador y de Latinoamérica; para ello, el Municipio debe contratar lo que realmente sea necesario para atender las necesidades prioritarias insatisfechas y hacerlo con quien más convenga a los intereses institucionales.

Por supuesto, hay muchos retos más, pero empecemos con estos.

Siempre debemos tener presente que Loja ha salido adelante gracias al esfuerzo y sacrificio de sus hijos. Hagámoslo una vez más, eligiendo con civismo y responsabilidad a autoridades que estén a la altura de estos retos.