Cuentas “trolls” y elecciones

Juan Luna Rengel

La campaña política para designar autoridades seccionales, Consejo de Participación Ciudadana y dar un SI o un NO a la Consulta Popular, está en su clímax y vale la pena conocer que, durante esta jornada de proselitismo de los diferentes candidatos, auspiciados por movimientos y partidos, no se ha innovado y avanzado con la monotonía de slogans, pancartas, caravanas, música y un listado de ofertas de tarima en donde no nos dicen el qué, cómo, cuándo y con qué recursos económicos cuentan para realizarlas.

A esta monotonía se suman las redes sociales que cada vez pierden el sentido y valor para el que fueron creadas, ser instrumentos de comunicación, información, educación, de encuentro, y de construcción de una nueva forma de organizarnos y desarrollarnos, más, su tergiversación hace que en la sociedad red, estamos más enredados que nunca y sin orientación.

Ya desde hace algún tiempo, con especial énfasis, en periodos de elecciones y de connotaciones políticas se activan ciertas cuentas o surgen nuevas cuentas de identidad falsa, conocidas como cuentas “troll” o troles, inscritas en el ecosistema ecuatoriano de las redes, particularmente Facebook, twitter, instagran, telegram, entre otras, que, precisamente por su perversión en la utilización pierden relevancia social y disruptiva en la construcción de nuevas formas de comunicarse y de convivencia.

Comparto la referencia, “desde mayo de 2022, el desarrollador y experto en Minería de Datos (Data Mining), Alexis Olivo, analiza las cuentas de los troles ecuatorianos que genera polémica, según Olivo, en el ecosistema tuitero del país conviven unas 5.900 cuentas activas de troles, y al menos 70 hacen campaña activa por los candidatos de las seccionales de 2023. Y otras 180 no envían mensajes propios, pero ayudan a posicionar un mensaje con retuits, hay 560 cuentas que promociona el ‘Sí’ en el referendo constitucional”.

Aparentemente, no es una cifra alta, sin embargo, si a nuestras cuentas llegan mensajes sin identidad, son un peligro, ya que, estos individuos o usuario, generalmente, adoptan un comportamiento antisocial, porque distorsionan el mensaje, no propician el debate constructivo, sino que utilizando un lenguaje agresivo y ofensivo alejan el debate y atentan a la dignidad humana con mentiras y diatribas, que, desde el anonimato diseminan la desinformación y manipulan la opinión pública en redes, cambiando la realidad.

Ningún rincón de la patria está exento de estas cuentas falsas, aún, en las parroquias y cantones pequeños, se generan este ambiente distorsionador que separa familias, amigos, vecinos, así, a más de no ejercitarse en la práctica de una verdadera política, como ciencia y arte para hacer el bien, se ha encontrado bajo el anonimato, por supuesto a sueldo, un espacio para destruir y desvirtuar lo real de la realidad.

En estos momentos aciagos de nuestra patria, donde las elecciones democráticas, participativas y no manipuladas deben conducirnos a implementar herramientas legales y tecnológicas que generen mayor participación ciudadana, y como dijo el Papa Pablo XV: “Tomar en serio la política en sus diversos niveles –local, regional, nacional y mundial– es afirmar el deber de cada persona, de toda persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad”. 

Finalmente, seamos electores responsables con los intereses nacionales, de la provincia, cantón y parroquia, el fin de nuestro voto debe ser orientado al bien común y buen vivir.