
En la urbe lojana, en diferentes barrios y parroquias, encontramos a ciudadanos que realizan diferentes oficios tradicionales de antaño, que, pese al paso del tiempo, aún persisten.
La artesanía del hierro proviene de períodos históricos muy antiguos. Y aunque el tiempo pasó, esta labor aún es practicada conservando la forma tradicional, que implica forjar el hierro para darle diversas formas.
Manuel Agustín Guambaña Armijos, maestro herrero y cerrajero, en el sector Turunuma Alto, tiene su taller.
En diálogo con Diario Crónica, contó su experiencia y cómo desarrolla la faena que forma parte de su vida.
En su lugar de trabajo hay una diversidad de figuras y un horno con brasas incandescentes con un calor extremo, que sirve para fundir el hierro.
Labor
Desde las 04h00 hasta las 17h00, elabora una serie de objetos como barretas, lampas, picos, espuelas, estribos, martillos,jaladeras, picaportes, artículos para actividades agrarias, entre otros.
“Los confeccionamos a base de hierro forjado, utilizando la fuerza”, precisó Manuel Guambaña.
Desde que tenía 12 años, aprendió a trabajar, pues, tuvo que dejar sus estudios en la escuela José Ángel Palacios para dedicarse a la actividad porque sus padres no contaban con los recursos económicos suficientes.
“No me arrepiento ni me da vergüenza lo que hago. Lo mejor que tengo es mi oficio”.
Continuar
En la actualidad, a sus 53 años, continúa realizando esta faena. Y, con mucho orgullo, dijo que le enseñó su padre.
Con el paso del tiempo formó su propia familia: tiene cuatro hijos, todos profesionales.
Finalmente, Manuel Guambaña indicó que “aunque esta labor implica un gran esfuerzo, también es satisfactorio”.
Los diferentes artículos los vende a nivel local. Además, “tenemos pedidos en otras provincias de la Costa y Sierra, e incluso en Ayabaca (Perú), entregamos artículos para agricultura”, concluyó. (I)
DATO
El oficio de la herrería data desde la época de la colonia.
