“No soy de aquí ni soy de allá”

Por: Sandra Beatriz Ludeña

El autor de esta frase “No soy de aquí ni soy de allá” es Facundo Cabral, y aunque se repite por el estribillo de la canción, siempre tuve el anhelo de saber qué significaba.  Ahora que conozco la historia, la comparto en este comentario. 

Cuando Facundo aún no veía el mundo, su padre ya se había ido de casa, así Sara de Cabral, la madre, recibió al pequeño en el abandono, dicen que nació en una de las calles de La Plata. 

Como consecuencia de esa condición de orfandad, Facundo y sus hermanos no tuvieron un techo seguro, y la vida le dio muchísimos sinsabores y sufrimientos que él logró trasmutar en sabiduría, que luego volcó en su música.

Una noche, tras terminar un concierto, Facundo de 46 años de edad, se encontró de frente con su progenitor, pues, este lo había buscado y aguardaba con la esperanza de generar un acercamiento.

Un momento crucial pues Facundo dice: “Lo reconocí porque era igual a la foto que mi madre siempre había guardado, pero con el pelo cano.  Mi padre era muy apuesto, todo lo contrario a mí, era muy elegante…”.  Este fue su primer encuentro.

Cabral había reconocido que por mucho tiempo odió a su padre, “lo odié profundamente, había dejado sola a mi madre, con siete hijos.  Murieron cuatro de hambre y frio. Tres sobrevivimos de milagro.”    

Y aquella noche, estaba frente a él, con todo el derecho de decirle lo que tantas veces repasó en su diálogo interno, pero, en ese momento, las palabras de su madre retumbaron en su cabeza: “Vos que caminás tanto, algún día te vas a encontrar con tu padre. ¡No cometas el error de juzgarlo! Recuerda el mandamiento: honrarás al padre y a la madre…, lo que corresponde es que les des un abrazo y las gracias porque por él estás gozando las maravillas de Dios en el mundo.”

El desenlace de ese encuentro, lo dice el mismo Facundo Cabral, cuando afirma: “Por eso cuando vi a mi padre nos acercamos, nos abrazamos y fuimos grandes amigos, hasta el final de sus días.  Aquella vez me liberé, dije, Mi Dios, qué maravilloso es vivir sin odio. Me costó años perdonar y pude hacerlo en un segundo. Y me sentí tan bien.”

A partir de aquel momento, Facundo Cabral se liberó y “No soy de aquí ni soy de allá” ya no es una frase dolorosamente testimonial.  Sin embargo, este sentimiento común para muchos hijos abandonados, duele, como lo expresa el poeta Raúl Vallejo en su poesía ¿Padre, extraviaste nuestros nombres acaso? “Padre, no sé dónde estás. / Te fuiste antes de que yo naciera y me quedé sin tu nombre y sin tu abrazo. / Fui un perro extraviado en una playa sin fin. / Después te vi en tardes evaporadas. / Pero no me acuerdo de tus ojos, ni de tus manos, ni del sonido de tu risa. / /Eres el silencio permanente de mi extravío. / /… ¡Padre, devuélveme esa condición de hijo tuyo que nunca tuve!” /.