César Eduardo Briceño Toledo
En estas elecciones anticipadas tenemos la mitad de candidatos que en el 2021, ahora son ocho los aspirantes presidenciables, interesados en ocupar el palacio de Carondelet; siete que encabezan hombres y una mujer; de los cuales, uno solo es promovido por un partido político, todos fueron agregados por tiendas de alquiler; seriamente comprometidos con el desastre del país con actos de corrupción de sus dirigentes. Esta inveterada costumbre de los camisetazos políticos se da con la venia del Código de la Democracia.
No debemos votar sino elegir correctamente por quien se visibilizó por defender nuestros derechos humanos a costa de su propio bienestar personal. Se ha expresado que en esta campaña no se discuten ideologías sino propuestas sueltas, aunque la ideología es consustancial con nuestros actos humanos. Con un criterio suprapartidista en el gobierno de transición, todos los actores políticos deponiendo las ambiciones políticas, deberían aunar esfuerzos para asentar las bases sociales y económicas sustentables de la nación.
El destino del país nuevamente está en manos de la malmirada partidocracia, que designará a los candidatos para las elecciones convocadas, que jamás cumplió con su rol de adoctrinar a sus seguidores y que únicamente levanta sus tiendas de campaña en los sufragios. ¿A quiénes debemos la “muerte cruzada” y el acortamiento del periodo presidencial? Obviamente a una desprestigiada asamblea que desde el inicio complotó para destituir al presidente; quienes tozudamente y sin decoro alguno se empecinan por la reelección dizque para concluir con el periodo ¿para hacer tal vez lo mismo? De seguro que muchos de los actuales candidatos, presidenciables y asambleístas, aspirarán participar en las elecciones del 2025, que lamentablemente el Código de la Democracia permitirá que participen sujetos cuestionados por la justicia ecuatoriana, muerte cruzada, destituidos por la Asamblea Nacional, o auspiciados por la narcopolitica; que si tuvieran algún pundonor deberían abstenerse de participar hasta esclarecer su situación personal.
No debemos votar por afecto o desafecto, peormente acostumbrarnos a votar por los mismos de siempre; aunque el sistema político y electoral que obedece a los poderes fácticos impondrá a los elegidos acatar sus decisiones; sea de izquierda, derecha o populista. Es indispensable analizar la vida pública y privada de los candidatos. En Loja probablemente se designarán como próximos asambleístas a quienes están auspiciados por candidaturas presidenciables. Ojalá no tengamos que votar por el mal menor como ocurrió en el pasado, que fracasó cuando se designó presidente a Abdalá Bucaram-Jaime Nebot; Jamil Mahuad-Álvaro Noboa; o Lucio Gutiérrez- Álvaro Noboa; algunos ejemplos que contribuyeron al descalabro del país.
