Tráfico ilícito de drogas: negocio maldito

Numa P. Maldonado A.

El 26 de junio se celebra el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, día propuesto por la ONU para fortalecer la lucha contra este macabro negocio, generador de muerte y sufrimiento a millones de conciudadanos de todo el mundo.

La fecha y su edificante mensaje, en nuestro país asediado precisamente por el narcotráfico, bajo el clima electoral y de inseguridad creciente que se vive hoy, pasaron inadvertidos. Para remediar apenas esta lamentable omisión y porque la narcopolítica avanza a pasos agigantados en el país, escribo esta entrega, en la esperanza que llegue a oídos receptores y, de manera particular a los candidatos a autoridades del poder ejecutivo y legislativo, que no estén inmersos en la Narcopolítica, en las elecciones del próximo 20 de agosto… Veamos algunas cifras:

  • Los consumidores de drogas en el mundo sumaron más de 275 millones (junio 2021).
  • En Ecuador existen unas 791.733 personas consumidoras de alcohol, tabaco y otras drogas (un 6,34% de la población mayor de 12 años) y el 12,65% de estudiantes afirma haber consumido alguna droga ilícita en los últimos 12 meses. Preocupante, igualmente, constatar que el consumo de drogas en el país se inicia en muchos casos a los ocho de edad, edad a la cual las mafias captan a esos pobres niños para convertirnos primero en adictos, y luego en traficantes y sicarios
  • “Las sustancias más consumidas (en Ecuador) son la marihuana (9,57 %), heroína (2,51 %) y la cocaína (2,30 %), pero según recalcó Ignacia Páez, estas no necesariamente son las más peligrosas, pues las anfetaminas, las metanfetaminas, el fentanilo y el tramadol son medicamentos de venta libre que son sumamente más dañinos y adictivos”.
  • Ecuador se encuentra situado geográficamente entre Colombia, Perú y Bolivia, los países más grandes productores y exportadores de droga en el mundo.
  • En muchos países “las política de drogas, además de tener un efecto discriminatorio, regularmente atentan contra una amplia gama de las garantías fundamentales, incluyendo el derecho a la libertad personal, a no ser objeto de tortura y malos tratos, a un juicio justo, a la salud, y a una vivienda adecuada, entre otros”. 

La guerra al narcotráfico no es fácil, pero tampoco es imposible de llevarla con éxito y salir victorioso. Se necesita de decisión política no contaminada con las mafias, sostenida por autoridades valientes y colaboradores de confianza, idóneos y honrados. No es una guerra violenta contra nadie, no se diga contra los consumidores ni las “mulas” que hacen el trabajo sucio por necesidad. Es una guerra inteligente para derrotar a los grandes capos de la mafia mundial, esos incomprensibles cerebros siniestros y malvados. Por eso mismo, se necesita partir de una Gran Plan de Seguridad Nacional, de perdurable y estatal, no partidista ni a corto plazo, donde intervenga como mejor aliado toda la sociedad ecuatoriana que desea mayoritariamente retornar a un clima de paz para ganarse el sustento en forma digna y contribuir con eficacia al desarrollo del país. Tiene profundas raíces estructurales sostenidas en la auténtica democracia con indisolubles valores éticos y morales.

En estos momentos decisivos de nuestra historia, con elecciones a la vuelta de la esquina, la pregunta del millón es:

¿Tendremos el buen juicio de elegir un nuevo mandatario que pueda librarnos de este azote maldito, nos aleje del odio y la violencia y permita vivir en paz con dignidad?