Fiestas del Inti Raymi desde la cosmovisión indígena en la actualidad

Campos ortega romero

campolin2010@hotmail.com

A propósito de la fiesta del Inti Raymi, es necesario inventariar nuestra historia, para mirarnos por dentro y sentirnos orgullosos de nuestras raíces, de nuestros ancestros, la sentencia popular señala que se ama lo que se conoce, la cultura popular tradicional nos conduce a la aceptación de salvaguardar la memoria histórica y de la identidad nacional. Así lo sentencia Lou James: “la cultura popular tradicional nos hace, nos identifica, nos iguala, constituye un impulso de solidaridad interna que se ha desarrollado a lo largo de siglos, conjuntamente con la constitución de una memoria común. No hay sujeto oficial de la cultura popular tradicional, la cultura popular tradicional se hace y se rehace a sí misma en virtud de los impulsos anónimos de hombres y mujeres también anónimos de los pueblos”.

En nuestro país existe una diversidad de acontecimientos festivos que representan varias prácticas culturales propias de la cultura popular tradicional como la fiesta del Inti Raymi, (los vistosos diablos huma que danzan en la fiesta del sol), solsticio de verano, agradecen al dios Inti (sol), por la abundancia en las cosechas y a la Pachamama (madre tierra) por cuidar y bendecir los cultivos que se celebran el 21 de julio en todas las poblaciones indígenas de la serranía. Así en las provincias de Carchi, Imbabura, Cotopaxi, Tungurahua, Cañar, Chimborazo, Bolívar, Pichincha, Azuay y Loja.

En esta celebración del Inti Raymi también es posible observar el sincretismo entre la cultura indígena y la cultura mestiza, pues, con la llegada de los españoles a américa, se intentó hacer coincidir al Inti Raymi con las fiestas de san Juan, que se celebran el 24 de junio. En varios lugares, como en Otavalo, Cotacachi, Saraguro, la fiesta del santo católico se junta con la del Inti Raymi, de hecho, hay celebraciones durante todos los días que juntan al solsticio con la fiesta de san Juan. En estos pueblos existen costumbres como la toma de la iglesia, bailes alrededor de hogueras, comparsas con personajes que muestran el sincretismo, y muchas más celebraciones. Al final, ya sea en honor al sol o a san juan (o a ambos), la fiesta de junio es una tradición que se mantiene y se fortalece, y una muestra de nuestro mestizaje.

En la cosmovisión indígena nada muere o se termina con una fatalidad, más por el contrario es un continuo renacer, es caminar en distintos ciclos de la vida, es estar en uno y múltiples lugares; es por eso que la vida es un don que se debe respetar. El derecho a vivir la vida con plenitud, es un derecho que todos los seres deberán gozarlo, es decir que, no es propiedad exclusiva del ser humano, sino que todo ser existente merece gozarla, las plantas, los animales, los ríos, las estrellas, las montañas, las wakas, las apachetas, los insectos, las divinidades, y en sí todo ser que está en el cosmos, sin exclusión. El Inti Raymi es un nuevo comienzo, por eso tiene mucha importancia para todo ser viviente, es cuando todo vuelve a nacer, y precisamente es ese sentido de renacer que nos invita a dejar todo lo pasado para volver a comenzar, sin embargo, eso no quiere decir que se tiene que olvidar la historia, mas, por el contrario, es de la historia pasada que se comenzará una nueva. Es en este sentido que, para los indígenas, la fiesta del Inti Raymi se constituye en un reto que debemos asumir, no como una obligación o una carga pesada, sino como una necesidad de existir y de vivir.

El comienzo está en y con nosotros, pero este comienzo debe cuestionarnos si en verdad nosotros: ¿estamos dispuestos a seguirlo?, porque si lo estamos, es importante definir lo que realmente lograremos hacer, no como un sueño, sino como una realidad que se presenta y que se tiene que hacer. Este reto no se tiene que convertir en una pesadilla, en puros lamentos, mas, por el contrario, deberá ser un construir día a día el desarrollo de nuestros pueblos. Así lo señala, Pedro Mamani Choque.

El encuentro ritual es en este contexto una fiesta de vida, es por eso que el Inti Raymi es para las comunidades indígenas, un espacio de congregación y convivencia, de ofrecer un rito sagrado a todos los seres tutelares de cada una de las comunidades; sin embargo, el rito es especialmente para el tata Inti, quien nos proporciona la vida, no sólo a los seres humanos, sino también a todos los seres existentes que habitamos este cosmos. “El sol era el principio y el fin del mundo; la luna era a la vez su hermana y su mujer; las estrellas, sus servidoras; el inca, su hijo; el rayo, su maldición.” (baudin 1955, pág. 111) es así que toda gira en torno al sol, “tata Inti” que es principio y fin, un continuo comienzo para dar nuestras vidas y nuevas esperanzas, nueva vida de ilusiones, de luz del sol para la Pachamama. Así sea.