El anquilosamiento de los procesos administrativos

Por Efraín Borrero E.

La Ley Orgánica para la Optimización y Eficiencia de Trámites Administrativos, publicada en el Registro Oficial Suplemento 353 de 23 de octubre del 2018, tiene por objeto la optimización de trámites administrativos y su simplificación, con el fin de facilitar la relación entre la ciudadanía y las entidades del sector público. En este sentido, dicho cuerpo legal determina que los trámites serán claros, sencillos, ágiles, racionales, pertinentes, útiles y de fácil entendimiento para los ciudadanos, eliminándose toda complejidad innecesaria y reduciendo requisitos y exigencias, dejando única y exclusivamente aquellos que sean indispensables para cumplir el propósito de los trámites.

Ésta, como otras leyes, surgió con letra muerta. El principal obstáculo para su aplicación es aquella clase de burócratas tecnócratas de pacotilla que en las instituciones públicas relucen para anquilosarlas y causar daño. Aquellas personas imprescindibles en seminarios y encuentros internacionales y nacionales que tratan de copiar esquemas para superponerlos a realidades distintas. Aquellos servidores que jamás entienden a los demás, a los usuarios comunes y corrientes.

A diario padecemos el entorpecimiento de trámites administrativos en instituciones públicas cuyo único propósito es colmar la paciencia de los usuarios, sometiéndolos al capricho de aquellos que creen tener el conocimiento acabado. Una muestra de ello, en los actuales momentos, es lo que ocurre cuando alguien pretender obtener una copia de su cédula de identidad o cambiar su domicilio electoral vía online. Si los conocimientos son básicos en materia de computación, como es regla general en un sector mayoritario de nuestra población, será necesario acudir a alguien entendido para procesar los trámites. Pero lo grave es que los procedimientos son tan complejos que aún los entendidos tienen problemas ante la serie de exigencias que los sistemas imponen. La consecuencia obvia es que la persona desiste de esa alternativa y busca otro recurso, que generalmente lo encuentra en tramitadores.

Lo que norma el referido cuerpo legal contrasta con la actitud hostil de aquellos servidores públicos incapaces de comprender lo que es la humanización del trabajo y en los cuales bien cabe una revolución en sus almas, como sugería el insigne José María Velasco Ibarra, refiriéndose a otras dimensiones del ser humano.