Las propuestas de la teología de la liberación en estos tiempos de crisis

Luis Pineda

En las crisis, los seres humanos nos levantamos en los diferentes ámbitos de la vida. Uno de esos espacios es el desarrollo del pensamiento. Es así que, miles de hombres y mujeres, desde las diferentes profesiones han contribuido a crear las propuestas para la vida humana después de la pandemia del coronavirus. No podían faltar las propuestas desde el ámbito de la teología de la liberación: decenas de teólogas y teólogos han elaborado propuestas de espiritualidad y compromiso social para la etapa posterior a la pandemia. Como muestra les presentamos algunos fragmentos del artículo “Re-creando la vida en tiempos de pandemia: oportunidad para nuevas relaciones” elaborado por un equipo de teólogas bolivianas que se denominan “Mujeres haciendo teología”:

“Este virus paradójico que destruye y a la vez rescata la vida, ha exigido a la humanidad reflexionar y replantearse su lugar y su modo de estar en el mundo. Es así que cada día podemos leer muchos aportes desde diferentes puntos de vista y realidades; algunos de ellos están empeñados en que la “nueva normalidad” sea diferente, en sí más humana. En ese sentido, nosotras (un grupo de católicas: mujeres haciendo teología), desde nuestra experiencia de fe, quisiéramos aportar un granito de arena en esta necesidad de humanizar la vida, buscando relacionarnos de manera íntegra y amigable con lo que nos rodea, al estilo de Jesús de Nazaret y desde nuestro genio femenino.

La pandemia es a la vez parábola viva del Reino, donde los actos heroicos de quienes arriesgan sus vidas en la prevención o en el cuidado de los contagiados por el virus, así como los pequeños y grandes gestos de solidaridad, nos llaman la atención y nos inquietan. De esta manera se pone en evidencia el peso mayor de valores y actitudes autorreferenciales en la normalidad de las cosas.

Si el COVID-19 llegó para quedarse y también el teletrabajo, eso indica que, estar más tiempo juntos (en casa) nos ofrece la posibilidad de construir juntos un sueño diferente. Esto supone vivir la pascua cotidiana, pasando de … a …:

Del corazón endurecido por momentos, indiferente y silenciado, a un corazón amante, solidario y fraterno.
Del ser egoísta y calculador, a un ser agradecido y cuidadoso con todo lo creado, por la posibilidad de ofrecer más vida.

De la sorpresa que nos paralizó hasta la mente, a continuar la vida al ritmo de nuevas danzas, nuevos modos de organizarnos.

De un vernos entre nosotras/os en casa por tiempos largos, que han generado agresividad, violencia, a reconocernos en el respeto y el cuidado mutuo.

De liturgias y eucaristías con ritos rígidos unidireccionales, a otras más existenciales e interactivas y que se complementan con los gestos de la fracción del pan cotidiano que se vive en los hogares, desarrollando así actitudes eucarísticas en la vida, que nos ayuden a celebrar creativamente y asumir las nuevas circunstancias, los nuevos aprendizajes.”

De entender el evangelio y el reino como adoctrinamiento, a contemplar los gestos de Jesús que humanizan.”