El Estado protege a pocos

Miguel Andrade Orellana

Nuestro país se involucró tardíamente al sistema capitalista mundial, cuando el imperialismo ya se había hecho presente; por ésta razón el capitalismo en Ecuador no es desarrollado sino atrasado y vinculado estrechamente a la dominación de los monopolios extranjeros, quienes, con la colaboración servil de sus agentes nativos trazan el destino infausto asignado a Ecuador.

En la sociedad capitalista dividida en clases sociales, el Estado es un instrumento poderoso en manos de las clases dominantes, a las que les sirve para proteger sus riquezas mediante la imposición de leyes por medio de la Función Legislativa, dominada por elementos deshonestos y serviles a los capitalistas extranjeros y nacionales. Por lo tanto, es falso que el Estado nos protege a todos.

Evidencia irrefutable de lo expuesto es lo que sucede en la actualidad: el gobierno de los grandes empresarios para enfrentar la crisis, mediante un conjunto de reformas laborales, deposita todo el peso de la misma en las espaldas de los trabajadores y el pueblo ecuatoriano.

Entre las reformas en mención, nos permitimos puntualizar las siguientes: otorga a los empresarios la facultad de reducir la jornada y los salarios, elimina el derecho a las vacaciones, contratar nuevos empleados bajo regímenes de sobreexplotación laboral; rebaja de remuneraciones a empleados y trabajadores del sector público y envía a la desocupación a más de 8.000 ciudadanos, con el objeto de tener recursos para enfrentar la pandemia.

Por otro lado, algunas empresas estatales entran al proceso de concesión; recorta el presupuesto para la educación en más de 300 millones de dólares, estima más de 800 millones de dólares al pago de la deuda externa y, lo que es cruel, elimina sutilmente el subsidio a los combustibles.

Como vemos, el Estado en Ecuador está protegiendo los negocios y riquezas de los grandes empresarios, a quienes no se les exige su aporte para enfrentar la crisis; mientras que más de 100 mil hombres y mujeres ya han perdido su puesto de trabajo. Por eso sostenemos, que el Estado capitalista de hoy, en manos de Lenin Moreno y los empresarios, es opresor y genocida del trabajador y el pueblo.