Herminio Guaya
Las memorias de la Revolución Alfarista está en la conciencia del pueblo ecuatoriano. El liberalismo radical fundamentó su ideología en los conceptos de libertad, igualdad, fraternidad (progreso y laicismo); contó con una pléyade de intelectuales y pensadores, entre otros, Juan Montalvo y José Peralta, azuayo (1855-1937).
Peralta es el más grande ideólogo del liberalismo radical que tuvo el Ecuador, un ideólogo revolucionario convencido, cuyas concepciones tienen plena vigencia en nuestros días, ya que los objetivos antiimperialistas y anti feudal de la revolución liberal no se cumplieron, las anacrónicas estructuras vigentes aún dificultan el desarrollo socio-económico del país. Peralta es escritor, político y filósofo de acción, estudió a Rousseau, Diderot y Montesquieu y otros pensadores. En 1900 canciller de la República, muestra sagacidad en defensa de la soberanía nacional ante pretensiones del imperialismo norteamericano por adueñarse a cualquier precio de nuestro Archipiélago de Galápagos. Siendo Diputado participa en la redacción de la Constitución revolucionaria de 1906, que consagró el Estado Laico.
Desempeñó cargos públicos: gobernador del Azuay y Ministro de las carteras de Educación, de Cultos, de Hacienda y de Relaciones Exteriores, es el gran orador en el Parlamento Nacional. Editó varios periódicos, y obras tales como: Raza de Víboras, La Cuestión Religiosa y el Poder Público. El Régimen Liberal y el Régimen Conservador, El Monaquismo, La Moral Teológica, La Naturaleza, Años de lucha, Eloy Alfaro y sus Victimarios, y “la Esclavitud de América Latina”, que explica la doctrina del monroísmo.
En su obra “La Esclavitud de América Latina”, explica el contenido brutal de la expansión yanqui y su intervención imperialista a sangre y fuego a tomarse las riquezas de las naciones de América Latina. La obra explica la doctrina de James Monroe, que Estados Unidos no intervendría en la política de europea y americana, aconsejando mantenerse lejos de las discusiones y guerras con el viejo mundo. Es decir, dicha doctrina significaba América para los americanos; y luego se convirtió en América para los Yanquis, invadiendo muchos territorios de México a la Patagonia, abriendo mercados para lograr el Dios dinero, mientras nuestros pueblos se anclan en la miseria e ignorancia atroz; y el endeudamiento externo impagable e inmoral.
