Con semáforo amarillo, se reactiva la producción

Alberto Solano de la Sala Torres

Ecuador atraviesa la peor crisis económica- social- política y de salud de toda su historia. Miles de empleados públicos despedidos a raíz de las ordenes emitidas por el FMI- achicamiento del tamaño del Estado; 195.000 trabajadores, afiliados al IESS dejarán de aportar porque fueron cesados de sus trabajos a raíz de que el Gobierno decretó el Estado de Emergencia el 16 de marzo 2020, se trata de personas que estaban en condición de dependencia laboral.

Ante esta situación el IESS entra en una dura crisis económica y se lo ubica en el filo del infame deterioro, listo para su apetecida privatización. En otro orden de cosas, a partir del miércoles 3 de junio, con semáforo amarillo, algunas empresas de Quito, iniciaron su retorno a la jornada laboral presencial, iniciándola con el 50% de su personal y el 30% de aforo de atención al cliente. En estas circunstancias, unos 400.000 trabajadores pudieron incorporarse a sus actividades productivas, lo cual implica costos y riesgos, que el empresario tiene que asumir para garantizarse a sí mismo la seguridad de sus trabajadores, partiendo desde el transporte seguro del personal para evitar los posibles contagios. El sector industrial, asegura acumular pérdidas por 15.863 millones, según sus datos empresariales; las actividades con mayores pérdidas fue el comercio, seguido de servicios, manufactura, agroindustria, agricultura, exportaciones, importaciones, medicinas que se mantuvieron activas durante la pandemia. Alrededor de 115.000 trabajadores fueron despedidos durante la emergencia según la información del ministro de trabajo, bajo la figura de “fuerza mayor” o “caso fortuito”. Ahora bien, de ese universo señalado de 400 mil trabajadores, no han regresado todos, sino una parte, porque los protocolos de bioseguridad de las empresas establecen claramente que solo el 50% de los trabajadores podrán estar presentes, el otro 50% dependiendo al grupo al que pertenezcan, podrán hacer un tipo de trabajo vía telemática o teletrabajo; y aquellos trabajadores que tengan más de 60 años, no podrán asistir a sus trabajos, eso para precautelar su salud.

Sectores productivos que han retornado a sus actividades:

1.El sector de la construcción- Con un proyecto piloto hace 3 semanas; la idea es ir incrementando más sectores de la propia construcción previo registros y seguridades de estas empresas para que puedan seguir operando.El sector manufacturero, sector textil, metal mecánico, sector industrial de la madera, sector automotriz, sector ferretero, han venido trabajando observando estos protocolos.

2.El sector comercial. Se reactivó, vemos como existe mayor afluencia de personas a los centros comerciales, naturalmente activando los protocolos de bioseguridad en cuanto al distanciamiento físico y el aforo de clientes; así también el sector de restaurantes y hoteles, ya que estos generan buena cantidad de fuentes de trabajo. En este momento de crisis sanitaria, sin lugar a duda una de las inversiones que tiene que hacer tanto el Estado para los empleados públicos, como el sector privado empresarial para sus trabajadores, es en bioseguridad, para poder mantener sana y disponible la fuerza de trabajo productiva de los obreros; acatar al pie de la letra los protocolos de bioseguridad establecidas por el COE que ante la emergencia, se les ha encargado a los municipios GAD del país; ellos tienen que ver como los implementan, mejoran y ejecutan en cada cantón, parroquia y unidad productiva, y así mismo, establezcan las sanciones pertinentes… OJO- menos realizar compras de insumos médicos, porque esa no es su competencia.