¡Que mala memoria tenemos!

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Los lojanos y ecuatorianos, tenemos una memoria malísima, que nos juega constantemente malas pasadas. Dando validez a esa máxima popular que dice, “Quien no recuerda los errores de su pasado, está condenado a repetirlos”. Somos un pueblo con una aguda amnesia colectiva, en ciertos aspectos de nuestra cotidianidad. Es uno de los mayores motivos de la actual situación que enfrentamos y nos toca afrontar, en materia económica y social.

Por ejemplo, somos muy poco selectivos a la hora de escoger a quienes nos gobernarán, y una vez elegidos, olvidamos como por arte de magia las promesas que nos hicieron en campaña, como también olvidamos exigirles que cumplan con el plan de gobierno inscrito en el CNE, olvidamos leer ese plan. Y como nos ven demasiado olvidadizos, se aprovechan para vendernos espejismos en un desierto de propuesta, en el que siempre olvidamos cuales son las correctas, para depositar nuestra confianza en ellas. Olvidando y olvidando, así transcurre nuestro tiempo y lo que es más preocupante y grave así pasa el tiempo de la patria.

Loja es una muestra palpable de olvido, pues en los últimos 30 años, la historia de la ciudad ha estado marcada por dos figuras públicas que se han ido alternando en la alcaldía, quejándose cada uno de los olvidos del otro, cuando a cada quien le ha tocado estar al frente de la administración municipal de la querida urbe castellana. Se lanzan mutuamente acusaciones de las obras que se les pasó por alto ejecutar a ambos en su respectivo periodo, el uno con mayor intensidad que el otro hay que decirlo. Y lo que estaba calculado realizarlo en un año, les toma tres, y hasta cuatro años concluirlo, con el consiguiente retraso y malestar ciudadano.

Y qué decir del olvido manifiesto que han mostrado los poderes centrales, para con nuestra provincia que es un cuento de nunca acabar, prueba fehaciente de aquello, es lo sucedido recientemente con la vía Loja Catamayo, que casi termina en tres carriles, debido a que al ministerio correspondiente se le olvidó asignar el presupuesto para cuatro carriles, como se había establecido desde un inicio. De no mediar la actitud cívica y firme de varios sectores ciudadanos, las cosas hubieran quedado ahí. Porque a las autoridades se les borró de la memoria presentar un reclamo altivo y digno al respecto.

El pueblo de a pie, no se queda atrás en esta carencia de recuerdos, puesto que cada vez que es convocado a las urnas, ejercen su derecho al voto con una apatía bárbara, como ocurrió en el último proceso para elegir presidente, donde se olvidaron de que el actual mandatario, era una prolongación de la tan criticada revolución ciudadana, y que el otro contendiente tenía antecedentes de haber sido parte del catastrófico feriado bancario y fiel representante de la rancia oligarquía de este país Ahí los teníamos, disputándose en segunda vuelta el sillón de Carondelet, gracias a la amnesia colectiva.

Tampoco recordaron las múltiples advertencias de varios sectores, de que con Moreno se instalaba un cogobierno de los Bucaram, y ahora se destapó la alcantarilla y salen de ella, miserables roedores, intentando huir a como dé lugar, incluso en avioneta, que para suerte se cayó, porque el diablo a veces se les duerme a sus fieles seguidores.

Nos urge un buen tonificante cerebral, para recordar el próximo año, que desde ya por ahí andan algunitos que antaño se dijeron de todo en el antiguo congreso usando epítetos de arrabal, recomendándose como la mejor opción para salvar al Ecuador de caer en el abismo insondable de la nada. Como también no debemos olvidar que la deuda del estado con el IESS es de 500 millones, mientras los jubilados mueren esperando un incremento de sus pensiones, fruto de sus aportaciones de toda una vida, tanto los del IESS, como los del ISFA. Se dan cuenta amigos ¡Que mala memoria que tenemos!