El progreso social

Vicente Paúl Maldonado

“Siempre he atesorado el ideal de tener una sociedad libre y democrática donde exista la participación del pueblo, en la que las personas puedan vivir juntas en armonía, con igualdad de condiciones y oportunidades para de esta manera lograr la felicidad particular y sobre todo la social que tanto anhelamos.

Este es un ideal soñado en mi tierna edad y es el ideal por el que vivo y espero seguir viviendo y, más que todo por el que estoy preparado si es necesario a dar mi vida porque los verdaderos líderes sociales deben estar dispuestos a dar y sacrificar todo por el bienestar de su pueblo”. Jorge Zárate Castro (2016). La palabra progreso viene del latín progressus que hace referencia al avance o crecimiento y lo social vinculado con la sociedad. El progreso social significa un cambio positivo en sus habitantes, que permite que sus pueblos incrementen mejor calidad de vida, este está asociado a un mejoramiento de las condiciones económicas, ecológicas, políticas y sociales. Todos los gobiernos y habitantes debemos apuntar al fomentar el progreso social. Las políticas públicas son el camino más efectivo para impulsar el progreso de un pueblo, aunque existen organizaciones no gubernamentales e incluso personas independientes que ejercen el civismo para que cada vez, niños, jóvenes y adultos accedan a mejores condiciones de vida. El crecimiento económico repercute de manera constructiva en el desarrollo social de un pueblo. El factor financiero y la estabilidad económica aportan un estilo de vida positivo para las familias e incrementa la tranquilidad emocional en ellas. Pero centrar el progreso únicamente en lo económico implica ignorar la importancia del enfoque humanista que pone en el centro a la persona con sus valores, mismos que son fundamentales para promover este desarrollo.

Aquellos valores que están alineados con la búsqueda del bien común frente a cualquier tipo de individualismo también son inspiradores y motivadores para la humanidad. Las personas somos biopsicosociales por naturaleza, tenemos vida, sentimientos y formamos parte de una sociedad. El nivel de felicidad individual aumenta cuando las condiciones de bienestar a nivel social también se incrementan.

La persona es libre y tiene la capacidad de transformar por medio de su actitud algunas de las circunstancias generadas en el desarrollo de nuestras vidas. Sin embargo, conviene no negar la evidencia de que las condiciones externas influyen de manera considerable en el potencial de una persona. Por ejemplo, vivir en un entorno con un alto nivel de acceso a la formación y el conocimiento repercute de manera constructiva en la propia libertad, porque existe una relación continua entre conocimiento y la toma de decisiones. El progreso social debe importarnos como un deber ético y moral. Es decir, es una responsabilidad que cada persona tiene como miembro de una sociedad. Pero, son las autoridades competentes, aquellas que desde su posición deben influir realmente en la puesta en marcha de acciones efectivas para el bienestar social. Si una persona puede llegar a constituir su mejor versión a nivel personal, esta evolución es más realista cuando forma parte de una sociedad que también reúne esta excelencia y que produce un efecto nutritivo en el estado de ánimo. Por lo tanto, el progreso social constituye un objetivo necesario y deseable en el presente. Puesto que es ahora cuando las parroquias, cantones, ciudades, países y sobre todo los políticos y autoridades puedan trabajar en conjunto para desarrollar acciones específicas por el bienestar social de nuestro pueblo.