Los plásticos, un problema ambiental y la salud humana

Guillermo Chuncho V.

La tierra está amenazada debido a: contaminación del aire, cada año en el planeta se generan 32.2 mil millones de toneladas de CO2, no se estima la emisión de CH4 y N2O, vapor de agua y O3 (otros gases de efecto invernadero); deforestación, con un ritmo de 10 millones de hectáreas al año, en el período 2015-2020; pérdida del suelo de 25 a 40000 millones de toneladas de la capa arable cada año; y, contaminación y escasez de agua. Se suma a estas problemáticas la dispersión de plásticos (polímeros) en el mundo.

A partir de la revolución industrial la demanda de bienes materiales elaborados de plásticos creció considerablemente. En los años: 1950, 2012, 2015, y 2016, la producción fue de 1.7 millones, 288 millones, 322 millones y 335 millones de toneladas, respectivamente. En Ecuador existen más de 500 empresas relacionadas en procesos de fabricación de plásticos.

Los plásticos pueden ser derivados del petróleo, usados para implementos como envases, bolsas, bobinas, cañerías, textiles, instalaciones eléctricas, objetos de decoración, estuches, jeringas, electrodomésticos, etc.; mezclas de derivados del petróleo y almidón; y, celulosa, almidones y azúcares, para varios implementos de uso diario.

La industria y comercialización de los plásticos representan, especialmente para las empresas, ingresos económicos significativos, pero éstos no favorecen el control y mitigación de la contaminación del ambiente. La dispersión de plásticos en el planeta es exagerada, se encuentran en el suelo, ríos, calles, áreas verdes de ciudades, lagunas y mares. Especialmente las bolsas, por su bajo peso, se esparcen por el viento y agua, en investigaciones se ha estimado que anualmente se consumen en el mundo 6 900 millones, de éstas 30 millones llegan al ambiente debido a la disposición no controlada.

En los océanos existen ya las denominadas “islas “, por ejemplo, en el pacífico norte, entre América del Norte y Japón, el área puede contener 100 millones de toneladas de desechos (principalmente de plásticos), y el tamaño de la zona afectada va de 700.000 Km2 hasta más de 15 millones de Km2 (del 0.41% a 8.1 % del tamaño del Océano Pacífico). Estas islas de plásticos son la demostración del daño que el ser humano (símbolo del consumismo) le está haciendo a los océanos y por lo tanto al planeta.

El problema se agrava por la resistencia a la descomposición de estos polímeros, dependiendo de su estructura química, pueden tardar de pocos meses hasta 500 años, y porque, por la acción meteorológica y otros factores, están en fracciones cada vez más pequeñas en el aire, agua, bebidas y alimentos. En el aire si son fracciones menores a 2.5 micrómetros puede, a través de la respiración, ingresar a los alveolos de los pulmones, con consecuencias críticas para la salud. No solo están en el aire ambiente, sino también en el aire interior de domicilios, conforme se demuestra en un estudio realizado en un distrito de Lima, Perú, encontrándose un promedio de 0.0003392 g/m3. Además, mediante otros trabajos de investigación científica se han encontrado microplásticos en: agua potable, por ejemplo, de Riobamba, que están en relación a la edad del tanque de plástico de reserva, del que se desprenden; en 14 muestras de cerveza artesanal e industrial elaboradas en diferentes lugares del Ecuador, con rangos de tamaño de fibras de 13,45 µm – 1740,24 µm; en leche descremada envasada en Quito, en promedio de 2,48 a 183,37 μm en fragmentos y 19,94 a 6742,48 μm en fibras; y, en alimentos llegan a nuestra mesa provienen de fibras sintéticas de ropa, del polvo producido por las llantas de vehículos automotores, de pinturas y de partículas de producidas de objetos plásticos grandes que se rompe. Son pocos casos que se indican en este comentario de la realidad de los microplásticos que están en el mundo y que tienen impactos negativos en la salud animal y humana, en el caso humano, disnea (ahogo y dificultad para respirar debido a inflamación de las vías respiratorias), posible obstrucción del tracto digestivo, disminución del apetito, y malnutrición. De lo anterior, aunque con pocos ejemplos, se establece que se está asistiendo a una época crítica para la población humana.

Algunos países, han tomado medidas para minimizar el uso de plásticos. En Galápagos (2015) se emitió una ordenanza que promueve la regulación de la comercialización y distribución de productos plásticos desechables y envases desechables de poliestiereno expandido. En Loja, algo similar, el GAD Municipal, el 03 de septiembre de 2019, en primer debate, aprobó la “Ordenanza que Regula el Consumo Responsable y Adecuado de Productos Plásticos Desechables y Desechables de Poliestireno Expandido, en el Cantón Loja”. Se espera, para bien del cantón, que las medidas sean radicales, porque cualquier tipo de plástico e implementos derivados de los poliestirenos tienen impactos negativos en el ambiente y la salud humana