El agua un recurso vital

Guillermo Chuncho

En la tierra solo el 3% es agua dulce, de este porcentaje el 1% es superficial de fácil acceso, el 20% agua subterránea y 79% está en los casquetes de hielo y glaciales. La tierra no tiene más agua que hace 2.000 años, cuando estaba habitada por poco menos de 3% de la población actual. El incrementarse la población que en la actualidad ya superan los 7.700 millones, crece la demanda de agua indispensable para la agricultura, la industria y el consumo doméstico.

El agua en el planeta tiene un ciclo que está alterándose derivada de las acciones antrópicas, como: La deforestación agresiva, ocasiona fuertes perturbaciones en el ciclo hidrológico, secando algunos fuetes de agua y provocando inundaciones y sequías más fuertes y más frecuentes. La expansión de frontera agrícola se extiende hacia los páramos por la necesidad de los medianos o pequeños agricultores y malas políticas de los Estados, en tales circunstancias estos ecosistemas, considerados como reservorios de agua, fundamentales para la regulación hídrica natural, como sucede en las regiones andinas, están deteriorándose. El cambio climático debido a concentraciones en la atmósfera, fuera de los límites naturales, de gases de efecto invernadero (CO2, CH4, O3, Vapor de agua, N2O) derivados de las acciones antrópicas, estarían provocando el aumento de la temperatura promedio del aire y del océano, con impactos a escala global, que incluyen: cambios en los ecosistemas, disponibilidad de agua y del posible incremento de los eventos meteorológicos extremos, como sequías e inundaciones.
Se agrega a la problemática del agua, su contaminación, provocada especialmente por el hombre, de carácter puntual y difusa. En la primera se descargan agentes contaminantes en lugares específicos, a través de tuberías y alcantarillas en el agua superficial, ejemplo: fábricas, planta de tratamiento de aguas residuales, minas subterráneas, pozos de petróleo, etc. En la segunda, no se localiza en un solo sitio de descarga, sino en dispersión, como: disposición ácida del aire, tráfico, agentes contaminantes que se transportan a través de los ríos y de los agentes contaminantes que entran a través del agua subterránea.

Los contaminantes del agua son: microorganismos patógenos; desechos orgánicos; sustancias químicas inorgánicas; nutrientes vegetales inorgánicos; compuestos orgánicos; sustancias radiactivas; y, contaminación térmica. Todos ellos tienen impactos negativos.

La contaminación del agua es un grave problema, se agudiza por su disponibilidad. Se estima que para el año 2025 unas dos terceras partes de la población mundial, es decir unos 5.500 millones de personas vivirán en zonas con insuficiencia de agua moderada o grave. Según la Organización Mundial de la Salud hay 1.100 millones de personas en el planeta que no disponen de agua apta para el consumo y, unos 2.600 millones de personas no tienen acceso a servicios básicos de saneamiento. Cada año mueren más de 2.2 millones de personas, la mayoría de ellas en países en desarrollo, a causa de enfermedades relacionadas con las condiciones deficientes del abastecimiento de agua y el saneamiento, de los cuales el 90% son niños menores de cinco años.

Se suma a la contaminación del agua, su comercialización. Según Velásquez y Dinares (2011) de la Universidad Pablo de Olavide y Universidad Autónoma de Barcelona, España, respectivamente, la escasez de agua en un próximo futuro deviene una fuente de beneficio empresarial y se ha convertido en un gran negocio para las corporaciones globales que ven mercados ilimitados ante su creciente escasez y demanda. Una de las formas más evidentes del agua con fines lucrativos es la industria del agua embotellada. El marco en el que opera y obtiene justificación la industria del agua embotellada se circunscribe a la consideración del agua como una mercancía digna de apropiación y mercantilización. Esta consideración es promovida por organizaciones internacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), fomentando y manteniendo el poder de la gran corporación, frente a las demandas sociales que plantean la necesidad imperiosa de considerarla como un Derecho Humano.

Hace 16 años, el consumo global de agua embotellada en el mundo se estimaba en 154 mil millones de litros, es decir, aproximadamente 25 litros por habitante en el planeta. Las empresas: Nestlé, Danone, Coca-Cola y PepsiCo son las principales corporaciones del mercado mundial de agua embotellada. Las ganancias son miles de millones.
En Ecuador, el problema del agua no solo radica en la contaminación (derivada de la minería y más. Se han encontrados casos, como en la ciudad de Loja, la presencia de Trihalometanos en agua potable, sustancias cancerígenas,) y disponibilidad, sino en la creciente concentración y derechos de agua en manos de unos pocos. Se considera que las desigualdades basadas en el agua son peores que aquellas basadas en la tierra. El Foro de los Recursos Hídricos observa que los sistemas de riego comunitarios, de utilidad para los pequeños agricultores, que producen la mayoría de los alimentos del país, forman el 86% de los usuarios, pero solo tienen acceso al 22% de la superficie de tierras regada y a un 13% del total del flujo. En cambio, de acuerdo con las cifras oficiales, en el sector privado, que representa el 1% de las unidades de producción agrícola, se concentra el 67% del flujo.

Hablar del agua, es hablar de la vida. Por lo tanto, contar con su disponibilidad suficiente, calidad y sin costos, porque la naturaleza provee en forma gratuita, es un derecho humano.