El equilibrio social

Paúl Maldonado

Para muchos estudiosos el equilibrio social es un estado ideal, aunque difícilmente alcanzable en la realidad; en todo caso, se debe tender a alcanzarlo. En caso contrario, un desequilibrio grande puede causar tensiones, revoluciones e incluso llegar a guerras. El equilibrio social es un concepto nacido en la economía y en la sociología.

Se trata de un sistema en el que los componentes mantienen una posición equilibrada, sin que existan grandes desigualdades que puedan ser fuente de conflictos. En el aspecto social, esto se traduce en dos elementos distintos. El primero, el equilibrio interno, que se da en el interior de un grupo. El segundo tipo es el equilibrio externo, que es el que se presenta entre grupos diferentes. Si la sociedad logra ambos objetivos, la convivencia se convierte en algo más sencillo. Existen diversos mecanismos para alcanzar el equilibrio social. Normalmente son potenciados por las administraciones, aunque la sociedad civil también participa activamente en buscar soluciones a los desequilibrios. Dar la posibilidad de mejorar socialmente gracias a la educación es uno de los ejemplos clásicos de estos mecanismos. En los últimos años, con los cambios tecnológicos y las consecuencias de la crisis económica, se han venido proponiendo nuevos mecanismos para alcanzar el equilibrio. La biblia menciona que el hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su interior. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca. La mala intención es la manifestación expresa del corazón enfermo. Si tenemos que pedir la rectitud de intención es porque espontáneamente no la tenemos en nosotros, o la perdemos con facilidad, o nos cuesta trabajo mantenernos en ella. Para obrar bien y con perfección, se requiere que la voluntad quiera un fin bueno, conforme a la recta razón o recta intención. Un ejemplo contrario en el cual existen personas que de forma inescrupulosa se dedican a la mala intención y al ver el resultado expresan en su rostro un grado de satisfacción por el fin alcanzado. Hoy se reclama con angustia el equilibrio en nuestras relaciones personales debido a los comportamientos excluyentes que persisten en muchas sociedades que se niegan a reconocer la igualdad en las personas, sus derechos y deberes. No puede haber equilibrio social si no nos reconocemos entre nosotros mismos como seres iguales y creados por un mismo Dios. Debemos iniciar una campaña en el que la razón determine bien la acción que se va a poner como medio para alcanzar aquel fin bueno, y la voluntad elija esa acción. En pocas palabras modificar el comportamiento, cambiar nuestra forma de ver la vida, dar un trato justo y reconocer que todas las personas tienen igualdad de derechos y oportunidades. El hombre se encuentra en una lucha constante y diaria en la búsqueda de encontrar el equilibrio social, pero con frecuencia vamos de un lado para el otro, defendiendo nuestros propios intereses y buscando el beneficio egoísta y particular. El valor del equilibrio social o la recta intención nos lleva a convivir mejor con las personas Los pueblos están hartos de actuaciones que se les imponen desde arriba y que tienen impacto directo sobre su vida. Quieren formar parte del proceso y no ser poco más que el receptor pasivo de programas de población y de calidad de vida, bienintencionados, pero con frecuencia mal concebidos. Quieren ser participantes plenos y activos en el desarrollo y en la realización de los programas de población y de calidad de vida que van a aportar una gran diferencia a su vida. El desafío se dirige a los políticos cuyo pensamiento todavía es vertical: tenemos un ministro para la industria, otro para la agricultura, otro para la sanidad. Éste es el problema: el verdadero desafío es la integración. Vivimos en una macro-cultura de raza, de clase y de prejuicios anclados profundamente en nosotros. Hay que romper esta lógica de dominación si queremos ser un día capaces de construir cultura y sociedad.