Corrupción

Paúl Maldonado

La corrupción es una acción deshonesta que destruye la confianza del pueblo. Rompe tu honradez y destruye tu buena reputación. No dejes que entre en tu vida. José Cléver Jiménez Cabrera (2015) En América Latina, durante estos años, muchos países han sufrido serios casos de corrupción. Sin embargo, es en los países en vías de desarrollo, como el nuestro, quienes sufren con mayor rigor este efecto.

Además de ser un reflejo de los peores problemas, la corrupción inhibe el progreso de la democracia, por lo que es urgente el establecimiento de medidas para erradicarla. Por lo tanto la corrupción consiste en un acuerdo ilegítimo entre corruptor y corrupto, en el cual abusan de su poder público o privado para el logro de beneficios particulares, que no favorecen al bienestar social. Por eso causa malestar social. Es una pena que personas con tan baja calidad ética y moral quieran representar a nuestro pueblo, legislar o vigilar nuestras leyes y quieran llegar a cargos públicos importantes. Nuestro país para poder modernizarse necesita un presidente con calidad moral, que tenga la capacidad política suficiente para conducir positivamente a nuestro Ecuador.

Desgraciadamente la corrupción daña indirectamente a la salud física y mental de la población. Actualmente vemos en la televisión programas de entretenimiento o anuncios comerciales que no cumplen con ningún aspecto necesario para transmitirse y que influyen negativamente en la educación moral de nuestra sociedad; vemos productos alimenticios con nulo valor nutricional y una gran red distribuidora que los hace llegar a todos los rincones del país, empeorando la situación alimentaria de nuestros habitantes, los medios de comunicación que presentan mensajes para que la gente consuma lo que las compañías necesitan vender. La corrupción aleja de las tareas públicas a aquellas personas que podrían prestar un servicio al bienestar social con su participación. Por lo tanto, la corrupción inhibe el desarrollo de los pueblos, debilita la institucionalidad democrática, crea la desconfianza de la gente hacia la clase dirigente, erosiona la formación de valores ciudadanos y brinda la oportunidad para que broten otros tipos de corrupción como la administrativa y la económica; creando así más pobreza e seguridad pública.

Los gobiernos, son los primeramente obligados a adoptar la normatividad ética, para que la conducta de sus funcionarios sea transparente, efectiva y legitimada por la opinión pública. La corrupción crece y llega, si no se la detiene a tiempo. Por eso la sensibilidad hacia lo público exige de conductas ejemplares. Es decir, predicar con el ejemplo. Y para ello los gobernantes deben dar muestras de voluntad para castigar ejemplarmente a los funcionarios involucrados en actos de corrupción, los cuales deben ser castigados con más rudeza que un ciudadano común por cargar con mayor responsabilidad. Es necesario establecer un código de ética para la función pública. Una campaña permanente para llegar a una toma de conciencia, por parte de todos los ecuatorianos, sobre la necesidad de la ética para la supervivencia de la democracia. Hoy más que nunca se hace necesaria una mayor sensibilidad hacia los derechos humanos, una mayor conciencia ecológica y una mayor operatividad del concepto de la dignidad de la persona. El factor información es esencial para no perder nunca de vista la realidad sobre las acciones que se están llevando a cabo dentro del gobierno. Se requiere fortalecer la educación de los pueblos, ya que es la única vía que contribuye a revitalizar los valores morales, cívicos y espirituales de la persona. Implantar la materia de Axiología desde la primaria, pero no con el método tradicional, sino realizando casos de problemas morales donde los alumnos tengan que proponer soluciones. Dar prioridad a cultivar el hábito de lectura y establecer normas más concretas para programas de entretenimiento infantil. Simplificar las cosas y tener las leyes básicas que permitan la justicia. Las leyes, la legislación en general, tiene mucho que ver con la corrupción. Vivimos en un mundo en que hay muchas normas, en el que la maraña jurídica es tan densa que es muy difícil su cumplimiento. Quiero finalizar pidiendo que tomemos muy en serio este tema desde el seno familiar inculcando valores y difundiendo la honestidad y responsabilidad.

Todas nuestras dificultades sociales, económicas, administrativas, etc. disminuirían considerablemente si se mejoraran nuestros niveles de educación y se añadiera educación moral, hacia la dignidad de toda la sociedad.