Las nuevas venas abiertas de América Latina– IV parte

Augusto Costa Zabaleta

En realidad el mismo mito de El Dorado fue una astuta estrategia de resistencia indígena para enviar a los españoles e ingleses, a otras tierras lejanas, de que existió un lugar al sur donde un rey se bañaba en oro, más lejos, más lejos espantándolos siempre, e inclusive evitando el castigo de enfermedades europeas portadas por los conquistadores, como la varicela que diezmó miles de indígenas.

Fredy González un indígena dirigente afirmó: “La ruina es un virus, está dividiendo la comunidad y contaminando el agua, por los niveles peligrosos de arsénico, cianuro y mercurio en el agua”; nadie en el desierto del Oeste estadounidense, al igual que en los pueblos de las montañas de América Latina, querían ver la aparición en sus tierras de la “Fábrica terrorífica de matanza, mutilaciones y destrucción general”, en la que se había convertido Nevada durante la primera fiebre de oro y plata.

El hierro es el metal que mejor simboliza la intransigencia y la fuerza bruta, había sido una buena metáfora de la política inversora de Estado Unidos en Brasil durante la Guerra Fría; también del compromiso de la izquierda brasileña de no permitir jamás otro saqueo a manos del imperio gringo; tal y como explica Galeano en las venas abiertas de América Latina, la búsqueda del hierro, para abastecer la industria manufacturera de la superpotencia estadounidense impulso las políticas intervencionistas de Washington en Brasil en los años cincuenta, y fue un factor clave en el golpe militar de 1964; Galeano describe con cáustica ironía: Los choques de intereses entre las grandes empresas mineras y siderúrgicas de Estados Unidos y el nuevo nacionalismo desarrollista del mítico presidente Getulio Vargas.

Después de una serie de acontecimientos en Brasil, la flamante dictadura del jefe de Estado mayor del ejército, el General Castelo Branco, entregó el hierro y todo lo demás a los concesionarios; La Hanna obtuvo la concesión de Paraopeba con un decreto presidencial del 24 de Diciembre de 1964 (un excelente regalo navideño); ya se extendía como la peste en Brasil el revisionismo histórico del esotérico gurú de la extrema derecha; Jair Bolsonaro, teórico de las conspiraciones más delirantes en elogios a los generales golpistas de 1964, decía que fueron los salvadores de la patria frente al comunismo y al marxismo cultural; si la materia prima de otros golpes latinoamericanos era la banana, el cobre o el petróleo, el hierro brasileño fue estratégico en aquel tiempo de orgullo industrial estadounidense cuando todo lo bueno para la General Motors era bueno para Washington; la operación golpista para establecer el acceso estadounidense al hierro brasileño dejó una profunda huella en la conciencia nacional brasileña.