54 años apoyando a Loja y Zamora Chinchipe


Valorar y reconocer la gravitante importancia que tienen los servicios bancarios para el progreso de todos nunca ha sido tarea fácil en el país. Fundamentalmente, a causa de aquellas falsas percepciones que se repiten como mantras para afirmar que todo el sistema bancario es abusivo, indolente, egoísta y tramposo, desconociendo, por un lado, que es la actividad económica más controlada y regulada por exigentes normas legales, y por otro, que es la columna vertebral de la economía de todos los países (incluidos los regímenes comunistas que también necesitan de bancos para manejar las finanzas). Sin el sistema bancario, las naciones, pueblos e individuos, estaríamos condenados al atraso y tendríamos que regresar forzosamente a los tiempos del trueque, de los mercados amurallados y del imperio del anatocismo.

Sin ninguna duda, otra de las causas que han torpedeado la trascendencia del sistema bancario han sido las perversas generalizaciones lanzadas por cierta politiquería vocinglera e irresponsable que han mezclado injustamente en un mismo costal a los bancos corruptos que fracasaron en el feriado bancario de 1999 con los bancos exitosos que han hecho y siguen haciendo bien los deberes para servir con mística, técnica y profesionalismo a la colectividad.

Precisamente, de ese segundo grupo forma parte el Banco de Loja, gracias a una perseverante y fecunda labor cumplida por de 54 años, en los que ha financiado innumerables proyectos, emprendimientos, negocios, almacenes, y sueños comerciales; hoy, arraigados en muchos rincones urbanos y rurales de las provincias de Loja y Zamora Chinchipe. Así mismo, durante todo ese tiempo, el banco de los lojanos ha generado enorme prosperidad con la creación de muchos puestos de trabajo y con el impulso de la economía a través del pago de impuestos y con la contratación de cientos de proveedores que apoyan su labor; sin dejar de mencionar los generosos auspicios económicos realizados a decenas de actividades culturales, solidarias, cívicas y deportivas.

En definitiva, se trata de una institución privada, convertida desde hace más de cinco décadas en uno de los potentes motores económicos y sociales de la región sur, cuyo correcto accionar tuvo su génesis el 14 de julio de 1967 cuando un valeroso grupo de lojanos visionarios, de faena y de acción, la hicieron nacer como positiva respuesta a la falta de oportunidades crediticias en la olvidada región más meridional del Ecuador para impulsar financieramente proyectos comerciales, industriales, educativos, turísticos y de transporte, tan determinantes en el adelanto de las regiones que luchan por disminuir su dependencia del Estado centralista y así abrir la puerta a la inversión privada y a nuevas fuentes de empleo.

Actualmente, Banco de Loja se erige como una entidad sólida, moderna y renovada; que sirve, exitosa y honestamente, a cientos de miles de usuarios financieros, en varias provincias del país: Loja, Zamora Chinchipe, El Oro, Morona Santiago y Pichincha.

Ojalá que por muchísimos años más, Loja cuente con el apoyo de esta institución bancaria, nacida en sus entrañas.