Progreso y Desarrollo Social

Paúl Maldonado

La Organización de Naciones Unidas se ha comprometido a tomar medidas para promover niveles de vida más elevados, trabajo permanente para todos y excelentes condiciones de progreso y desarrollo socioeconómico, reafirmando la fe en los derechos de las personas, las libertades fundamentales y en los principios de paz, dignidad, valor, y de justicia social.

El hombre sólo puede satisfacer plenamente sus aspiraciones y necesidades en un orden social justo y, por consiguiente, es de importancia acelerar el progreso y desarrollo social y económico en todas las partes del mundo y contribuir así a la paz y solidaridad social. El progreso y desarrollo social puede promoverse mediante la coexistencia pacífica, las relaciones de amistad y la cooperación de los Estados con diferentes sistemas sociales, económicos y políticos, subrayando la interdependencia del desarrollo económico y social en el proceso más amplio de crecimiento y cambio, y la importancia de una estrategia que tenga plenamente en cuenta, los aspectos sociales. Los países más avanzados económicamente y el que impera en los países en vías de desarrollo deben tener la responsabilidad de aplicar políticas internas y externas destinadas a promover el progreso y desarrollo social en todo el mundo y, en particular, asistir a los países en vías de desarrollo a acelerar su crecimiento socioeconómico.

Consciente de la contribución que la ciencia y la tecnología pueden aportar a la satisfacción de las necesidades comunes a toda la sociedad, estimo que la tarea primordial de todos los Estados y de todas las organizaciones nacionales e internacionales es eliminar de la vida de la sociedad todos los males y obstáculos que entorpecen el progreso y desarrollo social.

Deseoso de promover el progreso y desarrollo de toda la sociedad, invito a que se adopten medidas, en los planos nacional e internacional, a fin de que se utilice como base común las políticas de desarrollo social. Complementando el presente, quiero mencionarles que todos los pueblos y todas las personas, sin distinción alguna ya sea por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, nacionalidad, origen étnico, situación familiar o social o convicciones políticas o de otra índole, tienen derecho a vivir con dignidad y a gozar libremente de los frutos del progreso y desarrollo social. Este progreso y desarrollo social se fundan en el respeto de la dignidad y el valor de la persona y, deben asegurar la promoción de los derechos y la justicia social.

Corresponde por lo tanto la eliminación inmediata y definitiva de todas las formas de desigualdad y de explotación de pueblos e individuos, de colonialismo, de racismo, incluso el nazismo, y de toda otra política e ideología contrarias a los principios y propósitos de todos los pueblos. Además, se debe tener en cuenta el reconocimiento y la aplicación efectiva de los derechos civiles, y de los derechos económicos, sociales y culturales sin discriminación alguna, considerando que constituyen condiciones primordiales para el progreso y desarrollo social.

Cada gobierno tiene el papel primordial y la responsabilidad final de asegurar el progreso social y el bienestar de su población, planificando medidas de desarrollo social como parte de los planes generales de desarrollo, de estimular, coordinar o integrar todos los esfuerzos nacionales hacia ese fin, e introducir los cambios necesarios en la estructura social. Este progreso y crecimiento social y económico exigen el reconocimiento del interés común de todas las naciones en la exploración, conservación, utilización y explotación, con fines exclusivamente pacíficos y en interés de toda la sociedad.

El progreso y el desarrollo en lo social deben encaminarse a la continua elevación del nivel de vida tanto material como espiritual de todos los miembros de la sociedad, dentro del respeto y del cumplimiento de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.