Loja en el Contexto Nacional

Luis Carrión Mora

Primera Parte

En un artículo anterior decía que el 18 de noviembre en todas las latitudes de la patria se enarbolaba la bandera de Loja, gracias a la presencia de valientes y aguerridos compatriotas, quienes dejando sus familias en su terruño se levantaron en otros lugares. Convirtiéndose en protagonistas de la fundación, crecimiento y desarrollo de pujantes poblaciones que hoy son ejemplo de trabajo y prosperidad.

Pedro Vicente Maldonado, un científico, geógrafo y cartógrafo diseñó una salida al mar para la capital de los ecuatorianos y publicó un mapa en el cual demostraba una vía que hoy es una arteria de primer orden que une a importantes poblaciones que tienen la categoría de cantón. Me refiero a Los Bancos, Pedro Vicente Maldonado y Puerto Quito, que poco después llegaría a ser parte de la vía troncal que va desde Santo Domingo, La Concordia, Quinindé y Esmeraldas.

En esta ruta de tierras vírgenes y promisorias, desafiando la adversidad de la vida, el clima, la selva y los paradisíacos y abruptos cerros vestidos con bufandas blancas, se fueron asentando lojanas y lojanos que llegaron “con la alforja vacía”, como lo decía el expresidente Jaime Roldós Aguilera.

La sequía de 1968 – 1969 y el terremoto de 1970 agudizaron el problema en los pueblos fronterizos de Loja y se produjo un éxodo masivo a diferentes latitudes de la patria. Conciudadanos se aglomeraban en las cabeceras cantonales esperando que rumbo tomar. El ingeniero Luis Freire Poma, un celicano, en sus recorridos por cantones encontraba a compatriotas en los parques de las cabeceras cantonales.

Tuvo el acierto de acudir a su padre, quien era un oficial, para solicitar carros del ejército y transportarlos a la ciudad de Quito. Después de permanecer por algunos días en un cuartel militar, finalmente eran trasladados en helicópteros a un lugar cálido y montañoso, donde con esfuerzo y sacrificio asentaron sus viviendas a lo largo de un camino.

Estos compatriotas supieron aprovechar la exuberancia de esas tierras y convertirlas en potencias agrícolas y ganaderas. Así, las familias que llegaron a San Miguel de los Bancos, organizándose como buenos lojanos construyeron el Salón del Lojano para reunirse y fraternizar su diario trajinar.

Más al norte encontramos a Pedro Vicente Maldonado, población cuya avenida principal lleva el nombre de Luis Freire Poma en honor a su benefactor. Como valientes lojanos se organizaron en cooperativas agrícolas y ganaderas como La Nueva Celica, La Nueva Cariamanga, para citar unas cuantas. En este cantón ha sido notoria la presencia en la alcaldía de lojanos que se entregaron a buscar su progreso.

Siguiendo esta ruta está Puerto Quito junto a un río con aguas cristalinas. En este sector también se dio la presencia de lojanos, macareños, celicanos, paltenses, etc, que emprendieron en el cultivo de cacao y en la ganadería.

En el sillón municipal de Puerto Quito la presencia de alcaldes y concejales fue exitosa en su desempeño. Este cantón ofreció y ofrece trabajo a profesionales lojanos del derecho, de la medicina, la agronomía, etc. No podía faltar el deseo de superación y fue la Universidad Técnica Particular de Loja, Modalidad Abierta, la que ofrecía la oportunidad de estudiar y obtener su título de tercer nivel.

Ampliando nuestro recorrido nos trasladamos más al noroeste y encontramos que ciudadanos de Pózul, cantón Celica y otras compatriotas lojanas y lojanos hicieron presencia creando las poblaciones de Zapallos en la provincia de Esmeraldas y Las Golondrinas en la provincia de Imbabura. Al inicio la canoa era el medio de comunicación a través del afluente del Río Esmeraldas. No opacaron sus vidas las enfermedades tropicales para afianzar su estancia e iniciar actividades comerciales, agrícolas y ganaderas. En la actualidad se accede a estos lugares desde Puerto Quito y de Quinindé mediante vías de primer orden.

Para cumplir este periplo llegamos a las poblaciones de La Concordia y Santo Domingo, en aquel entonces pertenecientes a la provincia de Pichincha, y a la población de El Carmen perteneciente a la provincia de Manabí. Estas tres poblaciones, en lucha sin tregua, alcanzaron su cantonización en el mes de julio de 1967. Fue la Asamblea Constituyente de ese año la que expidió la ley de creación. En estas luchas no faltó la decisión lojana para alcanzar la meta.

En estas poblaciones se han organizado en Asociación de Lojanos para abordar temas de interés y celebrar con orgullo la efeméride de Loja cada 18 de noviembre. En las sesiones conmemorativas se otorgan menciones honoríficas reconociendo el esfuerzo y manteniendo la unidad.

En el cantón El Carmen, puerta de entrada a Manabí, encontramos la exuberante producción de barraganete, producto exportado a los Estados Unidos de Norte América y otros mercados internacionales, sin dejar de abastecer al consumo nacional, llegando a la capital Lojana para preparar los deliciosos bolones, plato exquisito originario de la costa ecuatoriana. Algunos compatriotas fueron navegantes de barcos extranjeros que al volver a su patria, se asentaron en estas tierras productoras, similares a las frondosas verdes tierras de la última frontera del Ecuador, Loja. La producción de leche en las ganaderías del sector abastecen a importantes plantas procesadoras reconocidas a nivel nacional.

Haciendo un resumen general de la presente entrega, además de las actividades agrícolas y ganaderas se mantiene la actividad financiera ofreciendo mercancías de diferente orden.

La piel lojana, bronceada por el sacrificio, la vida, alumbrada por el trabajo, la lojana y el lojano, con su labor de buen ciudadano, flamea la bandera de la ciudad arcoíris en todos los rincones de la patria.