Presupuesto para la educación y revalorización docente

Rafael Riofrío

El rol del docente se define en la lucha cotidiana en contra de las políticas oficiales que encierran al docente en su aula y en su escuela negándole el derecho a la protesta. Su rol académico de apropiación del conocimiento y de guía en el proceso de enseñanza y aprendizaje, propiciando el pensamiento crítico; etc., se mantiene firme. Pero, además, los docentes tienen un rol primordial en la lucha por una educación emancipadora, en la defensa de la escuela pública y la integración de la comunidad en todas sus luchas por mejorar las condiciones de vida.

La crisis social también irrumpe en la escuela, con una problemática que es ocultada, negada, naturalizada y minimizada por los poderes públicos, como la falta de trabajo y pobreza de los padres de familia, estudiantes víctimas del narcotráfico, violencia familiar y social, etc. Así, el docente se encuentra desprotegido y sin herramientas para cumplir con su trabajo en beneficio de la sociedad. A esto, hay que agregar, el discurso mediático del Presidente Lasso desacreditando la legitimidad de las luchas por la Reforma a la Ley Orgánica de Educación Intercultural, concretamente, la equiparación salarial, cuyo derecho, fue negado precisamente el 13 de abril.

El magisterio nacional reclama la equiparación salarial aprobada por el Ministerio de Trabajo en el año 2015 y vigente para los servidores públicos desde el año 2016, excepto para los docentes, lo que constituye un acto de discriminación por parte de los gobiernos de Correa, Moreno y Lasso, cuya práctica de desatención parece seguir la misma norma impuesta por el Fondo Monetario Internacional. El Presidente Lasso dilata el reconocimiento a un salario digno que permanece congelado por 11 años. Manifiesta él, que no hay dinero para cumplir con la educación. Sin embargo, para aumentar los sueldos en la Policía y el Ejército, para pagar la deuda externa y para el hombre del maletín comprador de votos en la Asamblea Nacional, si hay dinero suficiente.

El anuncio de pagar el bono de pandemia por 200 dólares a los docentes fiscales de los planteles fiscomisionales, no es ningún reconocimiento, puesto que a todo el magisterio entre los meses de junio a noviembre del 2021 se le descontó del sueldo una cantidad superior a la que demagógicamente llama bono de pandemia.

El magisterio alrededor de la Unión Nacional de Educadores, en el terreno organizativo recobra legitimación en el resto de la sociedad civil y en la opinión pública, la comunidad educativa se involucra y pasa a ser protagonista en la lucha contra el abandono de la escuela pública, por el mejoramiento de la infraestructura escolar, por el reintegro de los docentes despedidos durante la pandemia, por nuevas partidas docentes y de servicio, por la reapertura de las escuelas cerradas. En fin, la lucha continúa y los maestros y maestras de todo el país retomarán la movilización.