Un modelo económico con alma

Juan Luna Rengel

La iglesia católica celebra a San Francisco de Asís, el 04 de octubre de cada año. La historia religiosa relata que en la ciudad de Asís, en 1181, en un ambiente de comodidad económica de la familia, en medio de una sociedad burguesa y enfrentada en las famosas guerras de las cruzadas, nace un pequeño al que bautizaron con el nombre de Juan y luego su padre, un comerciante de telas cambió su nombre por Francisco.

Su niñez y juventud junto a su madre Madonna Pica forjaron su ternura y bondad, mientras que su padre, don Pedro Bernardone, soñaba con verlo convertido en un gran caballero, su amigos lo llamaron el rey de la juventud, luego, su participación en las famosas cruzadas, en donde, misteriosamente inicia un proceso de conversión que lo lleva por iniciar la reconstrucción de la capilla de San Damián, el beso al leproso, su identificación con la dama pobreza, el abandono de su padre Bernardo y la integración con su amigos de jolgorio de los heraldos del Evangelio.

“La regla y vida de los Hermanos Menores es ésta, a saber, guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin propio y en castidad” (Rb 1). Así abre el primer documento legislativo elaborado por Francisco y reconocido por la Iglesia, luego se han constituido en los votos evangélicos de sus seguidores que deben ser observados y cumplidos fiel y devotamente, sin añadidura.

La Iglesia católica, líderes gubernamentales, organizaciones mundiales a lo largo de la historia han reconocido en el santo, en el pobrecillo y humilde hermano menor “al hombre libre y alegre, al Patrono mundial de la ecología, al Hermano de todos ubicándolo en un lugar privilegiado, cuya espiritualidad inspira una vida fraterna, radical de vida y lucha desde el sin propio, profundo amor por la naturaleza y un ejemplo de minoridad y servicio.

Su coherencia de vida, llevó a cerca de mil jóvenes al encuentro “La Economía de Francisco”, celebrado en Asís (22-24 de sept 2022), en Asís, para reflexionar sobre la posibilidad de cambiar la economía mundial, hacia un modelo al servicio del hombre; una “economía con alma”, proceso global, donde la comunidad global quiere comprometerse a cambiar el modelo económico vigente en todo el mundo.

Según Eduardo Brasileiro, “la economía de Francisco, junto a la de Clara se ha convertido en un movimiento social de denuncia y de propuestas, donde las políticas públicas y las dinámicas culturales, hasta ahora apagadas retomen descubriendo modelos alternativos de desarrollo para empoderarse de los procesos de democracia, economía y de organización popular, lo que genera transformación”.

 La propuesta sostenida en la figura de Francisco se consolida en una economía solidaria, que genera ingresos, trabajo cooperativo, derrota del hambre a través de la agroecología, así como la banca comunal y el presupuesto participativo. El sofisma “la sociedad no existe” de la extinta Margaret Thatcher que profundizó el neoliberalismo de los años ochenta, es superado, en palabras del Papa Francisco, “que no te roben la comunidad” (exhortación apostólica Evangelii Gaudium) pasaría por construir un nuevo pacto social, ecológico, económico y educativo que nos conduzca a una economía comunitaria para el bien común, pensado para los territorios y basado en el desarrollo sostenible”.

Mi reverencia a Francisco de Asís por su sencillez, humildad y fraternidad. Con su ejemplo sólo aspiro a hacer el mayor bien a las personas y a la naturaleza.