La seguridad social es ¡compromiso de todos!

Elena Carrión

clariaelena@live.com

El bienestar y seguridad social es y debe ser compromiso de todos y deber obligatorio e ineludible del Estado, compromiso de ayudar a la formación de una sociedad segura, próspera, competitiva, solidaria, honesta, con ética y responsabilidad moral… por el bienestar propio y común de la sociedad. Para ello, es indispensable concienciar primero a la familia, columna vertebral de la sociedad, segundo al Estado a través de sus gobernantes, para promover la confianza pública y mejorar en el ser la salud psíquica y física, con ello lograr el desarrollo y superación colectiva.

No podemos olvidar que quienes lideran las instituciones y organismos estatales nos representan; por lo tanto, son responsables de sus acciones y resultados.

Con profunda preocupación hoy en día escuchamos por los diferentes medios de comunicación una cruda realidad de disgregación en todos los ámbitos con efectos de descomposición social, educativo, económico, laboral… lo que repercute en el entorno familiar y en el contexto y desarrollo integral de la sociedad.

Para lograr revertir la evidente mácula social que nos aqueja, urge desde el gobierno se apliquen acciones positivas y así evitar la crisis vivencial, hoy presente en nuestro diario vivir.

Urge aplicar medidas de seguridad ciudadana.

Urge la creación de Empresas Públicas, para atender el alto índice de desempleo.

Tener una política de uso racional y responsable de los recursos, evitando el derroche; y, así poder minimizar los problemas sociales álgidos e ignorados por quienes tienen la responsabilidad y obligación de eliminarlos.

Urge que los diferentes colectivos, colegiados, gremios… y la sociedad civil en general sea más participativa con el gobierno, exigiendo que se cumpla lo que dispone la Constitución de la República, respecto al sumak kawsay en todo su proceso.

Urge que se atiendan los requerimientos a las entidades de salud, educación, policial, grupos comunitarios y más acorde a la realidad y necesidad presente.

Que el manejo de las programaciones de algunos medios de comunicación, sean éticos y que ciertas categorías no sean escuelas del crimen organizado.

Urge proteger el ecosistema y la diversidad como patrimonio de vida, para las presentes y futuras generaciones.

Urge potenciar las actividades recreacionales y de servicio comunitario, para un desarrollo sano tanto de la niñez, juventud y sociedad en general.

Urge iniciar y fomentar procesos productivos no contaminantes, creando sistemas de tratamiento de aguas residuales y de otras formas para la protección del medio ambiente por la contaminación que afectan el ecosistema.

Urge que a través de la academia se patrocine, promueva y se vinculen directamente con la sociedad en campañas cívicas, sociales, ambientales, educativas… para beneficio comunitario.

Urge apoyar a los jubilados y a las personas de la tercera edad en sus procesos de retiro o desvinculación, preparándolos en su nuevo estilo de vida; ayudándolos en el ocaso de sus vidas a conseguir diferentes logros; atenderlos con una compensación justa, digna y adecuada, evitando así su exclusión.

Indudablemente, son muchas las acciones que se puede y debe realizar como parte de las estrategias y programas de responsabilidad estatal a favor del desarrollo humano.

Las acciones de responsabilidad social deben ser de cumplimiento inmediato y voluntario más no de exigencia. Lo que falta es crear conciencia; que la práctica de una conducta responsable no sea producto de la existencia de un ente sancionador que va a actuar en caso de trasgresiones; tampoco debemos permitir que se repita la historia de volver a ofrendar vidas por exigir que se cumplan los derechos ganados con cruentas luchas y pérdidas de vidas humanas; sino por el contrario, que el Estado a través del gobierno muestre una imagen moralmente trasparente y plausible, que cumple con sus deberes a favor del pueblo, demostrando que: La seguridad social es ¡compromiso de todos!