Hay mucha diferencia

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Si los humanos aprendiéramos un poquito nada más de lo que nos enseñó Jesús con su triunfante resurrección, seguramente seríamos muy distintos de lo que ahora somos. Si él, que estuvo predestinado a salvar con su divina sangre a todos los habitantes de este planeta, vino al mundo en condiciones de absoluta sencillez fue porque quiso enseñarnos ante todo a ser humildes en todos los actos de nuestras vidas porque es un valor que deberíamos cultivar a cada paso. El Maestro comenzó su vida pública a los 30 años y le bastaron tres años para enseñarnos que el perdón es la mejor salida ante una ofensa. Que el amor es la fuente de todo bien, que no juzgues a los demás para no ser juzgados. Que tires la primera piedra si te sientes sin pecado, que ames a tu prójimo como a ti mismo, que nunca llevado por la vanidad ocupes los lugares preferentes sin indicación previa, porque puede llegar alguien más importante que tú, y te puede desplazar a un segundo o tercer nivel, y te sentirías abochornado. Lecciones aparentemente simples, pero de gran valía y vigencia tanto así, que perduran en el tiempo y en el espacio.

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Un signo ausente

P. Milko René Torres Ordóñez

San Juan contiene aspectos teológicos muy densos. Su perspectiva cristológica difiere, en el método, de la que presentan los textos de Mateo, Marcos y Lucas, llamados Sinópticos, aunque profundicen en torno a la misma persona, su vocación y misión: Jesús. Quizá, por este motivo, sea llamado el Evangelio Contemplativo. Para un acercamiento a su contenido es fundamental tener presente dos conceptos claves: Fe y Testimonio.

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Estrella, Jesús, sabios

P. Milko René Torres Ordóñez

 “Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino” (Mt. 2, 10-12). El texto que he citado, casi literalmente, es fruto de la espiritualidad mesiánica de san Mateo, cristocéntrica y salvífica, propia de los llamados “Evangelios de la Infancia”.

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La Navidad y los villancicos

Benjamín Pinza Suárez

La navidad es un acontecimiento que se celebra en todo el mundo cristiano y que en cada país tiene sus propios matices. En el Ecuador se ha convertido en una fiesta tradicional en que, a más de adorar a Jesús, los niños que se han portado bien con sus padres durante todo el año reciben juguetes en sus zapatos colocados al pie de sus camas. Es una costumbre común elaborar en cada hogar, en las iglesias y en las instituciones públicas, los clásicos nacimientos y los arbolitos de navidad adornados con luces de colores, con llamativos atavíos, con regalos y tarjetas, todo ello, acompañado de un alegre, emotivo y añorado género musical llamado villancico.

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