Niños, niñas y adolescentes

Juan Luna

El 1 de junio es considerado como Día Internacional del Niño, celebración recomendada por la Asamblea General de la Naciones Unidas en 1954. Valga esta fecha para reconocer el valor de su presencia y significación en la familia, en la educación y en la sociedad.

No quiero detenerme en los recursos legales nacionales e internacionales que amparan, protegen y orientan los derechos consagrados a los niños, niñas y adolescentes. Que son muchos, cuyo propósito indiscutible es garantizar la vida, la integridad y dignidad humana de los menores, cuya vulnerabilidad está expuesta diariamente en los atentados que sufren: violaciones, maltrato físico y psicológico, abandono, explotación sexual y laboral, acceso a educación de calidad y calidez, y hoy, en tiempos de coranovirus falta de recursos tecnológicos (computadora, internet) para evitar la discriminación educativa.

Al celebrar su día resalto algunas características y valores que acompañan a los menores: 1) La integración:  ellos juegan comparten y se entretienen con todos por igual, 2) Generosidad: si están con un helado o un caramelo o un juguete comparten sin miedos ni temores con tal de integrarlo, 3) Inocencia: todo es sano, sus ojos y su corazón son fuente de pureza y transparencia, confían en niños y adultos; 4) Inquietud: siempre preguntando, buscando, no se detienen ante la adversidad y buscan hasta conseguirlo, 5) la alegría: sus ocurrencias sin igual entretienen a todos en la calle y en la familia, 6) Espontáneos: nada tiene prefabricado, se muestran tal como son y actúan para agradar a todos; y, 7) Cariñosos: abrazan, brindan cariños, besos y afectos que parten el corazón de cualquier ser humano.

Jesús en su sentencia evangélica al coger y abrazar a los niños nos dice “Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como éstos es el reino de los cielos” (Mt. 19,14).

Vale detenernos en esta celebración, no solo para salir a jugar con ellos o brindarles un pastel o comprarles un regalo, sino, tomar conciencia del respeto a sus garantías y que su forma de vida es un reto para esta sociedad de adultos que se debate en la hipocresía, ambición, egoísmo y personalismo.