Imitar e innovar

Diego Lara León

Hace unos días asesoraba a un pequeño emprendedor, en la conversación me hizo la siguiente reflexión: “dicen que es momento de innovar, pero ¿no tengo ni idea por dónde empezar?

Inmediatamente recordé lo que alguna vez me dijo mi papá: “cuando no sepas por dónde empezar, empieza por donde se debe empezar, por el inicio”.

Por donde creen que empezó aquel orador o conferencista de talla mundial. “Él empezó por el inicio”, empezó aprendiendo a hablar y para hacerlo hizo lo que todos los niños, empezó imitando a las personas, imitando los sonidos que hacen para llamar a cada persona, objeto o situación. Los niños no nacen sabiendo español, inglés o chino, lo que hacen es imitar, claro luego aprenden vocabulario, dicción, pronunciación, etc. Luego aprenden a leer, aprenden a escuchar, escuchan mucho. Un niño imita todo, aprende todo.

¿En qué momento dejamos de imitar? Dejamos de imitar y por tanto dejamos de aprender en el momento que creemos saberlo todo. Pero cuidado, también es un error negarse a consolidad nuestro talento, cuidado con quedarnos sabiendo solo lo que imitamos.

¿Imitar es malo? NO, imitar no es malo, lo malo es quedarse imitando toda la vida, hay que crear nuevas cosas, poner nuestro estilo. ¿Pero cómo genero innovación? Lo hago mejorando algo que imité.

Consejo para emprendedores y comerciantes en estos tiempos de pandemia: Imiten, imiten mucho, luego empiecen a crear, creen mucho, empiecen a mejorar, mejoren mucho, empiecen a innovar. Empresario que crea que ya no tiene nada que imitar y nada que crear, empresario que fracasará igual que la persona que pensó que sabía hablar y ni siquiera logró imitar.

Finalmente recuerden que, se llama innovación cuando mi producto mejorado es exitoso en el mercado. Si no lo es, nunca fue innovador, solo fue “una mala imitación”.