Un reto común

Juan Luna

La vida tiene muchas situaciones en común y los humanos somos seres para construir y vivir en comunidad, es decir personas de relaciones e interrelaciones permanentes, sujetas a la volatilidad de los cambios, por su puesto, pero lo que permanece siempre es la necesidad innata de estar con el otro, de comunicarse, y, en ese cruce de ideas y criterios surgen retos individuales, grupales y comunes. Uno de ellos, quizá el más trascendente, la educación.

A decir de Enrique Galarza, “La universalización de una educación de calidad con eficacia, eficiencia y calidez es un reto de la sociedad y de los gobiernos”, para implementar y ejecutar políticas públicas orientadas al bien común y buen vivir, priorizando los niños-as y adolescentes, en una sociedad fragmentada por las terribles desigualdades y abismales distancias de calidad de vida, muchas veces garantizadas en la ley, pero no legítimas ni tampoco humanas, como son la diferencias entre lo público y privado o de economía mixta. La educación es un derecho universal y gratuito hasta el bachillerato y debe ser de calidad, con eficacia y eficiencia y promueva el desarrollo integral (Cf. LOEI Principios y Fines de la Educación Art. 2 y 3).

Si es un reto común la educación, los actores políticos, educativos y la familia deben coordinar, formular, ejecutar y evaluar la fidelidad en el cumplimiento de planes y programas formulados en el currículo nacional, el proceso de acompañamiento, la infraestructura, recursos tecnológicos y didácticos facilitados; profesionalización, actualización y valoración docente, el liderazgo, entre otros, para que en realidad formemos niños-as y jóvenes no para la vida, sino para un proceso de vida, pues todos somos sujetos del cambio, la transformación y evolución personal y social.

En esta crisis que enfrentamos el mundo, se han visibilizado grandes desigualdades, por ejemplo, en los servicios de internet y conectividad, que sin duda refleja discriminación y desigualdad, pero también los medios de comunicación nos han presentado testimonios de vocación docente, como la maestra aquella que llega en bicicleta a su comunidad a entregar las guías pedagógicas y estar cerca de sus estudiantes.

Hagamos, de este momento histórico, que la crisis nos presenta una oportunidad para volvernos a juntar todos los actores y recuperemos la verdadera Comunidad Educativa que permite la unidad en la diversidad, la vivencia de la democracia y hagamos de nuestro espacio educativo la oportunidad para renovarnos e innovarnos y vivir en justicia y solidaridad.