Breve reseña de la agricultura y Día del Ingeniero Agrónomo

Guillermo A. Chuncho V.

En un principio el hombre, en el periodo Paleolítico, nómada, se refugiaba en tabernas y utilizaba herramientas de piedra. Desde el punto de vista trófico, fue depredador omnívoro, recolectaba frutos y raíces, cazaba y pescaba animales de los que obtenía su sustento (Maroto, 2014). Junto al conocimiento del fuego, estos factores determinaron su éxito.

Luego, en el periodo Neolítico, se volvió sedentario, de 11.000 a 7000 años a.C. e inició la siembra de cultivos (trigo en Europa, arroz en Asia y Maíz en América) y crianza de animales, lo que determinó el nacimiento de la agricultura y la ganadería. Después de la revolución neolítica, se introdujo el riego y la rotación de cultivos. En los últimos 200 años, a partir de la revolución agrícola británica, la agricultura se desarrolló a un ritmo mucho más rápido. La práctica de la agricultura se fue expandiendo en el mundo con variados cultivos. Se considera que el maíz llegó al continente suramericano de Mesoamérica y, en particular, en Ecuador, pruebas indirectas señalan que la domesticación y cultivación comenzó en la Costa hace 8000 años (Naranjo, 1984). La agricultura, a través de este tiempo evolucionó en base a los conocimientos derivados de la experiencia, fue la clave para entender el inicio de las civilizaciones (Borja y Valdivia, 2015).

La agricultura fue predominante para las economías durante miles de años antes de la revolución industrial. Pero su importancia no decae ni con la aparición de fábricas ni con la proclamada llegada de la era digital. Después de todo, se trata de producir alimentos, sin ellos la vida no es posible (Bojar, Valdivia, 2015). A esta actividad desarrollada por las experiencias, fue necesario darle una explicación de los hechos y fenómenos, es decir un enfoque científico y técnico. Realidad que se da en el “Siglo de las luces” (mediados del siglo XVIII, hasta los primeros años del siglo XIX) y los avances científicos y técnicos se consolidaron e incrementaron en el siglo XIX, en el que aparecen las primeras escuelas superiores, como la Agronomía, ciencia aplicada e integradora (Maroto, 2014). Luego, esta ciencia se extiende en el mundo.

En nuestro país, concretamente en la Universidad Nacional de Loja, la Escuela de Ingeniería Agronómica, entra en funcionamiento en octubre de 1945. A la fecha ya se han dado alrededor de 68 promociones de profesionales que han contribuido al desarrollo científico-técnico, económico y político del Ecuador.

Históricamente en Ecuador, la agricultura y especialmente los pequeños productores, que con su esfuerzo sustentan la alimentación de la población, por parte del Estado no se les ha la atención necesaria, permanecen marginados. Tampoco los Ingenieros Agrónomos han sido reconocidos conforme se merecen, dada su formación científica y técnica, situación que llevó, el 21 de junio de 1976, a un paro Nacional de Ingenieros Agrónomos y que coincidió con el día de la Celebración de la Fiesta Indígena del Inti Raymi y del Solsticio. Fecha trascendente que dio origen al Día del Ingeniero Agrónomo en Ecuador, que en este mes ya se cumplen 44 años. Fecha histórica y de emotividad para los colegas, que practican su profesión más noble, que les permite aprovechar óptimamente el suelo, clima, agua y plantas, para producir alimentos y llevarlos a la mesa de innumerables familias. Nuestro homenaje a los Ingenieros Agrónomos, en su día memorable. Su labor es imprescindible para el desarrollo agrícola ecuatoriano.

“La agricultura es la profesión propia del sabio, la más adecuada al sencillo y la ocupación más digna para todo hombre libre”. Cicerón