¿Por qué 8 veces no?

César Correa

Durante la mayor parte del siglo XX, mientras la función legislativa se componía de dos cámaras, la de senadores y la de diputados, se incluía una estructura feudal que se conocía como las senadurías funcionales, con las que se daba mucho espacio en el parlamento a los grupos de presión más poderosos, lo que hacía mucho más difícil realizar reformas legales en favor de los obreros y campesinos, si hasta quienes eran elegidos senadores funcionales por los trabajadores pertenecían generalmente al Partido Conservador, y jamás sirvieron ni siquiera para denunciar los sistemas y grados de explotación que soportaban los ecuatorianos.

Un gran avance se consiguió en el referendo de 1978, en el que se aprobó un nuevo texto constitucional, que eliminó el Senado y redujo la función legislativa a una sola cámara, pero los grupos de presión oligárquicos de todas maneras lograron introducir una norma para dejar a los marginados en condición desventajosa, mediante la creación de los legisladores nacionales. A partir de entonces la elección de representantes nacionales sirvió para que Guayas y Pichincha tuvieran más legisladores que los que equitativamente les correspondía y casi siempre los ciudadanos que conseguían una curul nacional, pertenecían a los grupos más ricos del Ecuador.

Los sectores progresistas siempre estuvimos en contra de esos representantes y luchábamos por su eliminación, pero la oligarquía ni siquiera consideraba estas propuestas. Desgraciadamente en Montecristi no se pudo erradicar la presencia de los asambleístas nacionales, lo que es una lacra que afecta a la democracia hasta hoy.

Hubiera sido excelente que en el referendo convocado para febrero próximo se hubiera planteado la reducción del número de asambleístas comenzando por hacer desaparecer a los nacionales, pero no, todo lo contrario, se pide que se eleve el número actual de 15, a 36 (2 por cada millón de habitantes), mientras a las provincias pequeñas se les quita unos 70 asambleístas, quitándoles toda significación en el Parlamento. Al aprobarse la pregunta 3, a partir de 2025 con los legisladores de Guayas, Pichincha y nacionales se tendría mayoría absoluta. La famosa ley del embudo, con la parte más ancha para la alta burguesía y la más estrecha para los marginados. El objetivo real de Lasso es cambiar la constitución para imponer condiciones legales mediante las cuales los grandes empresarios controlarán fácil y totalmente la Asamblea Nacional en el futuro. Por esta y otras razones que expondré próximamente, debemos votar 8 veces NO.