Viudas colegialas

Byron Karryon

¡Ay, cariño!
¡Ay, mi vida!
Nunca, pero nunca
Me abandones, cariñito
Nunca, pero nunca
Me abandones, cariñito

Rodolfo Aicardi & Los Hispanos

El 31 de diciembre para broncear las yucas encarnamos a las viudas junto a la familia y amigos, usamos pelucas, maquillaje y tacos, para despedir el año cerramos la calle, nos subimos a buses, autos, motos al borde de romper los espejos y prejuicios en donde nos miramos, los transeúntes nos motivan, corean: “¡Lloro por quererte por amarte y por desearte! evidencia de su estima a las changas sin depilar. Al caer la tarde el recuerdo me deshila y empiezan las urgencias de casa, los pensamientos me acalambran, el brindis se transforma en una canción sobre las cúspides de las luces, la ganancia adormece la sed pero no la suspende. El resto del camino es una cantimplora rota, consomé y una vitamina deshaciéndose en el paladar.