Escenario político alrededor de dos tendencias

El próximo 20 de agosto serán las elecciones para concluir los periodos de presidente y de asambleístas. Al igual que en campañas anteriores la guerra proselitista está en marcha, solo que ahora es a toda velocidad. La lluvia de candidatos empezó mucho antes de la “muerte cruzada” con Fernando Villavicencio, luego fueron asomando Jan Topic, Otto Sonnenholzner, Guillermo Lasso y Leonidas Iza definitivamente no van, Salvador Quizhpe está en duda. También está Yaku Pérez considerado el candidato de los sectores populares y de las bases del movimiento indígena.

El cronograma electoral pone en jaque a los partidos y movimientos políticos que deberán cumplir en una estrechísima semana la campaña. Quizá los electores podrían conocer los nombres de los candidatos, pero no los programas de gobierno que ofrezcan, lo cual sin duda será un dolor de cabeza al momento de decidir el voto. A esto se suman dos consultas populares, una sobre la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuni y la otra en Quito acerca de la minería.

La campaña política está activada por la lucha de clases. Por un lado, los sectores gubernamentales, sus aliados políticos y los grupos de poder como la banca y las corporaciones mediáticas, como siempre, utilizarán todos los medios a su alcance, en especial a los comunicadores y periodistas de las cadenas nacionales de radio y televisión y que se han convertido en máquinas propagandísticas de la burguesía a la cual sirven en cuerpo y alma por jugosos salarios o pautajes millonarios.

Para la derecha lo importante es frenar el avance de los sectores progresistas, para lo cual no dudan en la persecución política y judicial o la utilización de recursos públicos con fines de publicidad política a favor de la derecha. Como siempre los candidatos presidenciables arrastrarán a sus asambleístas, quienes pasen al balotaje tendrán los bloques más representativos para dominar la Asamblea Nacional. El escenario político, aunque con varios candidatos se configura alrededor de dos tendencias que plasman alianzas: la derecha y los sectores progresistas.

La tarea de los sectores progresistas y de izquierda es forjar una alianza posible con la certeza de “claro que se puede” construir un nuevo Ecuador.

Lo cierto es que, a la derecha hay que oponer una que garantice seguridad, enfrente el fenómeno de El Niño, incremente fuentes de trabajo, atienda a la educación y la salud para que todo el pueblo viva y disfrute en una patria soberana.