Erradicación del Trabajo Infantil

José Vicente Ordóñez

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se define como trabajo infantil a “toda actividad laboral que priva a los niños de su: niñez, potencial y dignidad, y es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico”.

En mayo de 2020, a nivel mundial se registraron más de 152 millones de niños en situación de trabajo infantil y 73 millones de ellos realizan trabajos de riesgo. Por ello, en el marco de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 193 países suscriptores, entre ellos Ecuador, se comprometieron a alcanzar la meta 8.7: «Adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas».
Para cumplir con este imperativo social, Ecuador posee una planificación propia descrita, principalmente, en el Plan Nacional de Desarrollo 2017-2021, cuyo objetivo 1 propone: Garantizar una vida digna con iguales oportunidades para todas las personas; y, entre las metas para medir su cumplimiento está: Erradicar el trabajo infantil de 5 a 14 años, reduciendo las cifras del 4,9% al 2,7% hasta 2021.

No obstante, a pesar de los esfuerzos implementados por el Gobierno Central, los índices de trabajo infantil en los años 2017 y 2018 fueron del 5,2% y 5,4%, respectivamente, registros por encima de las metas proyectadas para los mismos años: 4,5% y 4,1%. Por ende, es necesario intensificar las medidas de Estado dirigidas a la atención integral de la infancia, sobre todo en el futuro próximo, donde se proyecta un periodo de recuperación económica, que de ninguna manera debe servir de pretexto para vincular a niños en actividades laborales.
Es fundamental fortalecer el sistema nacional descentralizado de protección integral de la niñez y adolescencia, así como la institucionalidad que garantice los derechos de este grupo de atención prioritaria; pero más importante aún es trabajar en las causas estructurales que provocan el problema: reducción de la pobreza, acceso a educación de calidad, empleo para los adultos responsables de los niños y acabar con cualquier tipo de norma social que legitime el trabajo infantil.

También podemos implementar y fortalecer algunas iniciativas que generan resultados positivos a nivel global y local, como las que se describen a continuación:

-El programa SCREAM, de «Defensa de los derechos del niño a través de la educación, las artes y los medios de comunicación», que cuenta con la participación de más de 70 países desde el año 2002.
-Formar parte de la campaña #TheUnescapeRoom (El cuarto de escape), que usa el slogan «Tú puedes ser su botón de emergencia», es un experimento social de UNICEF que invita a ponernos en la piel de los niños que trabajan en condiciones extremas y denunciar los abusos.
-Robustecer el proyecto ETI (Erradicación del Trabajo Infantil), impulsado por el Gobierno Nacional, que brinda atención a través de visitas domiciliarias, cuyo objetivo es fortalecer la corresponsabilidad familiar y comunitaria para la protección de niñas, niños, adolescentes frente a diferentes riesgos.

Somos la primera generación que puede lograr la erradicación del trabajo infantil a nivel global, pero para acelerar el proceso y lograrlo, hace falta compromiso y colaboración a todo nivel. El Día Mundial Contra El Trabajo Infantil, que se conmemora cada 12 de junio, es una oportunidad para sensibilizar respecto a la situación que sufren miles de niñas y niños; y, sumarnos a la lucha contra esta práctica que supone una grave amenaza a sus derechos.